La resurrección de la silla CH23

La más vendida en su época de las cuatro sillas que Hans J Wegner diseñó en 1949 para Carl Hansen & Son vuelve a producirse

Txema Ybarra

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carl-hansen-stockholm. Su reedición se ha presentado durante la feria del mueble de Estocolmo

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Su reedición se ha presentado durante la feria del mueble de Estocolmo

carl-hansen-stockholm4. El trenzado de doble cuerda de su asiento exige hora y media de trabajo

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El trenzado de doble cuerda de su asiento exige hora y media de trabajo

carl-hansen-stockholm2. Ahora se produce en madera de roble o nogal y ya no de teca

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Ahora se produce en madera de roble o nogal y ya no de teca

carl-hansen-stockholm3. Único detalle de fantasía: la cruz que señala el encuentro del respaldo con su estructura

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Único detalle de fantasía: la cruz que señala el encuentro del respaldo con su estructura

carl-hansen-stockholm5. Su discreción le hizo triunfar como silla de comedor cuando se lanzó en 1950

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Su discreción le hizo triunfar como silla de comedor cuando se lanzó en 1950

De las más de 500 sillas que diseñó Hans J Wegner en el transcurso de su larga carrera, quizá su principal best seller sea la CH24, también conocida como Wishbone Chair. Sin embargo, en el momento de su salida al mercado en 1950 se consideró más bien una frikada. De las cuatro que concibió casi al mismo tiempo para la firma danesa Carl Hansen & Son, fue la CH23 la que triunfó en ventas. También de líneas depuradas y asiento de enea, era más discreta. Ideal, en fin, para el comedor de una casa más al uso en la época. "La Wishbone Chair era demasiado vanguardista", reconoce Knud Erik Hansen, tercera generación al frente de la compañía. "Todo el mundo hablaba de ella y la ponían fenomenal. Los periódicos, las pocas revistas que se ocupaban de estos temas entonces. Pero nadie la quería. Es la verdad".

Ocurrió que la primera, al de un tiempo, entusiasmó en Estados Unidos, convirtiéndose en tiempo récord en un icono del diseño gracias a sus angulosas y valientes formas, y la que se dejó de producir fue la segunda una década después. Las otras dos, las CH22 y 25, también se siguieron haciendo.

En pleno proceso de expansión, Carl Hansen & Son ha mirado atrás para rescatar aquella CH23 y volver a poner junto a ese espectacular cuarteto. Presentada durante la feria del mueble de Estocolmo, ya no se hace en teca sino en madera de roble o de nogal, más sostenibles. Por lo demás, exhibe su sencillez original, sin brazos, y un único detalle de fantasía: la cruz que señala el encuentro del respaldo con su estructura. Lo mejor quizá sea ese asiento de cordón trenzado que un veterano de la casa necesita hora y media de su tiempo para montar. Desde la empresa, garantizan una vida de 50 años.

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