La porcelana japonesa, 400 años después

Salen a la venta las colecciones resultantes de la colaboración de los artesanos de Arita y 16 diseñadores internacionales

Txema Ybarra

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3. Overview 2016 collections with footprints Photography Scheltens & Abbenes. Las 16 colecciones puestas juntas

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Las 16 colecciones puestas juntas

5. 2016 collection Tomás Alonso Photography Scheltens & Abbenes. La serie de Tomás Alonso

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La serie de Tomás Alonso

9. 2016 collection Scholten & Baijings Detail Baijings Photography Scheltens & Abbenes. Scholten & Baijings

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Scholten & Baijings

10. 2016 collection BIG-GAME Photography Scheltens & Abbenes. BIG-GAME

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BIG-GAME

14. 2016 collection Pauline Deltour Photography Scheltens & Abbenes. Pauline Deltour

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Pauline Deltour

26. 2016 collection Studio Wieki Somers Detail Photography Scheltens & Abbenes. Studio Wieki Somers

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Studio Wieki Somers

11. 2016 collection Kueng Caputo Photography Scheltens & Abbenes. Kueng Caputo

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Kueng Caputo

24. 2016 collection Leon Ransmeier Photography Scheltens & Abbenes. Leon Ransmeier

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Leon Ransmeier

28. 2016 collection TAF Detail Photography Scheltens & Abbenes. TAF

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TAF

22. 2016 collection Kirstie van Noort  Photography Scheltens & Abbenes. Kirstie van Noort

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Kirstie van Noort

15. 2016 collection Saskia Diez Photography Scheltens & Abbenes. Saskia Díez

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Saskia Díez

23. 2016 collection Ingegerd Råman Photography Scheltens & Abbenes. Ingegerd Råman

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Ingegerd Råman

19. 2016 collection Shigeki Fujishiro Photography Scheltens & Abbenes. Shigeki Fujishiro

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Shigeki Fujishiro

Arita es un pueblo idílico situado entre bosques y montañas en la prefectura de Saga. Fue aquí donde la porcelana japonesa alcanzó las mayores cotas de delicadeza. Entre los siglos XVII y XVIII su fama llegó hasta Europa y comenzó una época de intenso comercio abanderado por la compañía holandesa East India Company. Pero le llegó la crisis a la artesanía en la segunda mitad del siglo pasado y en esta localidad empezaron a cerrarse las fábricas, mientras que el oficio se iba perdiendo al llegar los maestros a la edad de la jubilación. Las causas fueron muchas para que esto ocurriera, muy comunes a otros países: la irrupción de la vajilla de mala calidad pero barata producida en serie, los cambios en los hábitos de consumo, la pérdida de valor de los objetos concebidos para durar toda una vida...

La porcelana llegó a Arita hace 400 años procedente de China

La porcelana llegó a Arita hace 400 años procedente de China

Pero aún queda esperanza, al menos si prosperan proyectos como /2016, cuyo nombre hace referencia al año en que se celebra el 400 aniversario de la irrupción de la porcelana en el pueblo de Arita. Se trata de la puesta en común de las habilidades de los alfareros locales y de 16 diseñadores internacionales y ha sido posible gracias al apoyo de instituciones japonesas y holandesas, representadas como directores del programa, respectivamente, por el diseñador Teruhiro Yanagihara y el estudio Scholten & Baijings. Su elección es debida al éxito de las sendas colecciones que desarrollaron en 2012 con porcelana de Arita y enfoque contemporáneo.

Estas nuevas 16 colecciones se pondrán a la venta el próximo mes de noviembre, con tienda propia de venta en el Rijksmuseum de Amsterdam, donde está a punto de abrirse una Arita House de más de 600 metros cuadrados. Habrá también vajilla de porcelana concebida para uso diario con un precio ajustado, pues para esta línea estándar se ha procurado emplear técnicas sencillas y obviar el diseño rebuscado.

El diseñador español Tomás Alonso durante su visita a las fábricas de Arita

El diseñador español Tomás Alonso durante su visita a las fábricas de Arita

Uno de los 16 diseñadores es el español Tomás Alonso, cuyo trabajo destaca por el valor que le da a los sutiles detalles.

¿Qué pensaste cuando te propusieron participar en este proyecto?

Me hizo muy feliz. Conocía lo que habían hecho Yanagihara y Scholten & Baijings y había oído de las técnicas que empleaban en Arita. Aunque nada como viajar hasta ahí y verlo por mí mismo. Cosas durante el proceso que en Europa me habían dicho que eran imposibles de desarrollar, ellos me contestaban que sin problemas, que lo hacían sin parar. Me quedé fascinado.

¿Qué más descubriste en ese primer viaje?

Las técnicas ahí son muy distintas a nada que conociera antes. Me encantó también ver lo bien que estaba organizado todo. Tienen un centro de investigación para probar materiales y procesos. Es magnífico porque es algo que montaron fábricas que son competencia directa entre ellas.

¿Sabías entonces lo que ibas a diseñar?

Para nada. No llegué con una idea preconcebida. Cuando me invitan a conocer talleres sé que aprenderé mucho durante la visita y espero a que las ideas fluyan entonces.

¿Cómo definirías tu colección?

Me pidieron que hiciera objetos decorativos y lo que diseñé fueron productos que no tienen una función específica pero que tienen capacidad de adaptarse a diferentes contextos. Esto hace que tengan sentido comercial, algo que también nos exigieron desde el principio, que huyéramos de la filigrana. Es lo que le da verdadero sentido a la colección.

¿Qué es lo que más te impresionó de las técnicas de Arita?

La habilidad para hacer moldes y la precisión en el horneado de la porcelana. Las formas de mi serie son en apariencia sencilla; lo cierto, sin embargo, es que no se obtienen así como así. Usamos una arcilla especial que permite grosores muy finos para formas geométricas de ángulos muy pronunciados. Con porcelana común no se hubiera podido hacer. Me gustó mucho también el esfuerzo que pone esa gente para que las cosas se hagan como se tienen que hacer. Eso es amor por el trabajo bien hecho.

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