Plástico ecológico para que jueguen los niños

La firma belga Ecobirdy diseña muebles y objetos decorativos para los más pequeños a partir de residuos reciclados

Dolores Mulledy

Colección de Ecobirdy presentada en la feria Maison&Objet de París.

La vida útil de los juguetes acaba de ampliarse indefinidamente. Después de dos años explorando las posibilidades de reciclaje sostenible del plástico, la firma Ecobirdy, con sede en Amberes (Bélgica), se estrena con una línea de mobiliario infantil fabricado con el plástico reciclado de antiguos juguetes. Las piezas fueron presentadas en la pasada edición de Maison&Object, y cuentan con el respaldo de COSME, programa europeo de ayuda para la competitividad de pequeñas y medianas empresas.

Silla Charlie.

La colección comprende una serie de coloridas piezas, de tacto suave y formas redondeadas, basadas en un proceso de fabricación sostenible, y 100% reciclables. Los muebles se presentan como personajes de cuento, con nombres propios, acercándose así al público más pequeño. La silla Charlie, la mesa Luisa, la lámpara Rhino y la cesta Kiwi forman un divertido set de diseño resistente, ligero, cómodo y seguro para el uso de los niños.

Mesa Luisa.

El proyecto nace con la intención de ofrecer una solución creativa al problema del alto consumo, corta vida útil y desperdicio del plástico en la industria del juguete. En palabras de los fundadores de la firma, Vanessa Yuan y Joris Vanbriel, “nuestro objetivo es liberar el ecosistema del impacto pernicioso del plástico viejo, dándole un nuevo uso”.

Lámpara Rhino.

En la propuesta de Ecobirdy los juguetes son sometidos a un tratamiento de limpieza y posterior proceso de triturado, reduciéndolos a pequeñas lascas clasificadas por colores. La tecnología aplicada permite la completa producción de la pieza sin necesidad de añadir pigmentos ni resinas.

Cesta de almacenaje Kiwi.

La marca asegura que “debido a la precisa clasificación, limpieza y trituración durante el proceso de reciclaje, el plástico de todos los productos está absolutamente libre de químicos nocivos. Es limpio, puro y 100% seguro”. El proceso de fabricación presta especial atención a las normas de comercio justo, y combina el trabajo manual con el mecánico.

Silla Charlie.

El diseño de las piezas viene acompañado con un proyecto de recogida de juguetes, que incluye visitas a centros educativos para presentar a los niños el concepto de mercado circular, y ayudarles a entender la importancia del reciclaje para un futuro sostenible. La iniciativa ofrece además la edición limitada del libro Viaje hacia una nueva vida, en el que se ilustra el proceso de transformación de los juguetes en las simpáticas piezas de mobiliario. Los niños participan el proceso aportando sus viejos juguetes, y reciben posteriormente un mail de aviso cuando una nueva pieza es fabricada a partir de su donación.

Detalle de la silla Charlie.

Frente a alternativa de acabar, como el 80% de los residuos plásticos, en vertederos, incineradoras, o peor aún, en los mares, el proyecto de Ecobirdy espera recoger unos 250.000 Kg de juguetes de plástico, y, a través de sus principios de diseño y fabricación sostenibles, darles una nueva vida.

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