Mesas, taburetes y sillas cobran vida

El diseñador suizo Stephan Hürlemann ha convertido mobiliario de la firma Horgenglarus en marionetas gigantes con formas de animales

Ana Bermejillo

El mono y el enano. 

Una especie de gigantesco armazón de panda que pestañea, saca la lengua y saluda con sus manitas de asientos reciclados, un mono desmesurado y algo perturbador que hace muecas y deja entrever sus dientes de madera, una abeja colosal cuyos élitros conservan la esencia de los respaldos con que fueron elaboradas… Hasta siete enormes criaturas de madera, como desmedidas marionetas de hilos que gesticulasen a voluntad de no se sabe que enorme ser superior, forman la colección ideada por el arquitecto y diseñador suizo Stephan Hürlemann. Gigantes con duende es un proyecto creativo para la veterana marca de mobiliario Horgenglarus, también suiza.

El panda.

Hace pocas semanas, la instalación pasó por el Fuorisalone milanés (en concreto por las galerías bajo la Estación Central, donde, en semipenumbra y entre humo, estos seres habitaron y se mostraron a finales de abril… también desde donde acabaron llevándose el Premio Unicornio de los Milano Design Awards). Ya se había presentado en Suiza en 2016.

El mono parece decir algo.

Su materia prima: las mesas, sillas y taburetes de madera desechados. En concreto, muebles que fueron icónicos en los últimos cien años del catálogo de Horgenglarus –de clásicos como la archi-copiada silla Moser, de 1931, a piezas más recientes como Kilo, de 2014– y que ahora, como por encantamiento, resucitan desmembrados, re-amalgamados y transmutados en estas peculiares criaturas de hasta tres metros de alto.

Stephan Hürlemann con la Pantera Rosa. 

Ninguna de estas piezas (salvo los dientes del mono) está encolada entre sí, sino que se une al resto mediante hilos, lo mismo que unas marionetas. Todo para formar enormes puzles tridimensionales de entre 33 (el mono) y 51 piezas (el soldado).

El pato.

Insectos como la abeja, felinos como la pantera rosa, un primate de grandísimos ojos, un pato (o eso dice ser), un oso panda, y hasta un soldado cansado y un extravagante enano narizudo con patas de ave que levanta su sombrero… Gesticulan, caminan y se mueven accionados por un mecanismo de hilos que el público asistente a la exposición puede accionar mediante poleas que se ponen en marcha mediante grandes arandelas de madera.

La colección al completa durante el Fuorisalone de Milán.

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