El océano en una mesa

Mathieu Lehanneur asombra con su mármol líquido en la Semana del Diseño de Londres

Txema Ybarra

Mesa Aluminio Líquido. La sensación de movimiento es posible gracias al empleo de una tecnología 3D desarrollada por la industria cinematográfica para producir efectos especiales

Mesa Aluminio Líquido. La sensación de movimiento es posible gracias al empleo de una tecnología 3D desarrollada por la industria cinematográfica para producir efectos especiales

Mesa Mármol Líquido, cubierta por una caja de cristal, en la exposición de la galería Carpenters Workshop Gallery

Mesa Mármol Líquido, cubierta por una caja de cristal, en la exposición de la galería Carpenters Workshop Gallery

La pieza Liquid Marble se expone en el museo V&A de Londres hasta el 25 de septiembre

La pieza Liquid Marble se expone en el museo V&A de Londres hasta el 25 de septiembre

La obra se vio por primera vez en un castillo del Loira francés, extendida sobre su patio

La obra se vio por primera vez en un castillo del Loira francés, extendida sobre su patio

Su superficie recrea las olas del océano

Su superficie recrea las olas del océano

Galería

En la que puede que sea la última Semana del Diseño de Londres, es un francés el que más expectación está causando. Mathieu Lehanneur ha acudido a la capital británica por partida doble, asombrando con sus propuestas en el límite del diseño y el arte. En la exposición Spring, en Carpenters Workshop Gallery, se borran las fronteras entre los estados líquido y sólido. Para este multidisciplinar diseñador, "siempre se experimenta cierto desencanto cuando un material se acaba fosilizando. Piensa en la burbujeante lava antes de convertirse en roca o en la pasta incandescente y maleable que precede al cristal". Él busca el camino inverso, "hacia el inicio de la propia vida".

En las mesas Aluminio Líquido y Mármol Líquido, Lehanneur empleó una tecnología en 3D desarrollada por la industria del cine para crear efectos especiales, con la que se consigue que las mesas, pulidas a mano y surgidas de una sola pieza de esos materiales, den la sensación de estar congeladas en el tiempo en su estado líquido. En paralelo, las olas transmiten movimiento. Dos impresiones opuestas y coetáneas que al espectador le dejan perplejo. "Una obra es bella cuando no hay necesidad de preguntarse cómo se ha hecho y, sin embargo, hay trabajos, como este, que corresponden a una época determinada, a sus avances tecnológicos", apunta el diseñador.

En otro escenario, el museo V&A (Victoria and Albert Museum, hasta el 25 de septiembre) se expone la obra que precede a las anteriores: Liquid Marble, Mármol Líquido de nuevo. Ocupa el centro de una sala cuya recargada decoración contrasta con el estado de meditación zen al que induce la ondulante lámina de mármol negro, una representación del mismo océano desde una óptica un tanto alucinada. ¿El propósito de este proyecto? "Llevar un trozo de mar a un lugar alejado del agua para invitar a una serena reflexión interior". La sensación de movimiento esta vez es mayor, producido por el reflejo de la luz sobre una superficie libre del encapsulamiento en cristal de las mesas.

El trabajo de Lehanneur se ve así como el de un alquimista que combina diseño, arte y tecnología, ciencia y metafísica, creando magia gracias a su personal uso de todos estos ingredientes. "Siempre trato de entender cómo funciona el cerebro humano y cuáles son los mecanismos que nos llevan a ponernos en un determinado estado mental", reflexiona en relación de las teclas que le gusta tocar.