La Bauhaus revive en Güell Lamadrid

La visión estética de Hannes Meyer y Walter Gropius toma forma en la nueva colección de la firma textil.

Cristina Ros Pou

Bauhaus, una colección que crea escuela.

Hace años, Hannes Meyer y Walter Gropius revolucionaron el mundo de la arquitectura fundando la Bauhaus, la escuela que inspiraría a las generaciones posteriores. Ahora, la firma Güell-Lamadrid rinde homenaje a estos creadores fundamentales con una colección de dos tejidos modernos y contemporáneos al mismo tiempo, que combinan a la perfección y que llenan de luz la casa.

Con nuevas formas, rompiendo con la convención, la colección Bauhaus de Güell-Lamadrid está formada por dos tejidos en tonalidades que van desde los azules hasta los grises y los oros.

El tejido Meyer debe su nombre a Hannes Meyer, el director de la escuela Bauhaus e inspiración del movimiento, un visionario. Güell-Lamadrid recrea un efecto pixelado en tonos azules, grises, verdosos, crudos, piedra y oros.

Hennes, el hombre detrás de la Bauhaus. A la derecha, Former School of the ADGB.

El tejido Gropius se llama así por el gran Walter Gropius, el fundador de la escuela. El arquitecto que, junto con Meyer, creó una nueva forma de concebir y entender el arte, el diseño y la arquitectura. El motivo aglutinador de esta colección es un dibujo geométrico de inspiración retro en terciopelo labrado de viscosa.

"Queremos crear el edificio puramente orgánico, que emane sus propias leyes, sin falsedades ni ornamentos", dijo Walter Gropius. A la derecha, la Fagus-Werk Factory.

"Arquitectos, escultores, pintores... debemos regresar al trabajo manual. Establezcamos, por lo tanto, una nueva cofradía de artesanos, libres de esa arrogancia que divide a las clases sociales y que busca erigir una barrera infranqueable entre los artesanos y los artistas", dijo Walter Gropius.

Con el lanzamiento de estos dos nuevas tejidos, Güell-Lamadrid también quiere rendir tributo a una diseñadora fundamental: se trata de Anni Albers, y, de esta forma, recordar la labor que ejerció. Porque afirman que, cuando en la Bauhaus la relegaron a diseñar tejidos por considerar que una mujer debía estar en un departamento "menor", habría que plantearse si esta injusticia absurda propició que, posteriormente acabara, junto a su marido Joseph Albers, siendo la primera diseñadora gráfica de la historia en exponer en el MoMA de Nueva York.

Anni Albers, en su taller. "No componemos una canción ni pintamos un cuadro, pero cuando diseñamos una casa, un bol o una tela, también podemos hacer una obra de arte". 

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