Jacob Delafon lleva la alta costura al baño

La firma francesa colabora con el modisto parisino Alexis Mabille en La Colección, un cuarto de baño que respira elegancia y feminidad

David Quesada

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DSC 6423. La Colección, Alexis Mabille para Jacob Delafon

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La Colección, Alexis Mabille para Jacob Delafon

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La Colección, Alexis Mabille para Jacob Delafon

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La Colección, Alexis Mabille para Jacob Delafon

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La Colección, Alexis Mabille para Jacob Delafon

DSC 6525. Alexis Mabille

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Alexis Mabille

Dos símbolos del french touch, el joven modisto Alexis Mabille y Jacob Delafon, el especialista en cuartos de baño, se han unido para alumbrar una colección que rezuma audacia y espíritu haute couture a partes iguales. La Colección –así tal cual, sin apelativos accesorios; tan convencidos están sus creadores de sus bondades intrínsecas– está compuesta por bañera, ducha, zona de lavabo, accesorios y acabados exclusivos metálicos en latón.

Alexis Mabille sacó su inspiración original de sus referencias más preciadas: la mujer parisina, el estilo greco-romano, el gran talento de la decoradora americana Dorothy Draper y el savoir-vivre de los hoteles de lujo. El modisto ha imaginado un cuarto de baño "hecho a medida pero no habitual". Para dar forma a su visión refinada, el modisto recurrió a dos materiales nobles: el mármol blanco Calacatta –todas las piezas están fabricadas a medida en un solo bloque–, y el oro, elegido para las griferías y también la estructura de la ducha.

Jacob Delafon y Alexis Mabille se rodearon de la artesanía tradicional más fina para hacer frente a los muchos desafíos que este gran diseño implicó. De hecho, La Colección requirió cientos de horas de trabajo y reunió diversas y únicas habilidades, tales como canteros, carpinteros, doradores y más. La espectacular bañera de mármol, por ejemplo, necesitó 200 horas de trabajo. Luc Tamborero, encargado de la cantera, explica: "El reto era mantener la misma constancia y alcanzar este nivel de perfección (…) el mármol es un material frágil y cualquier paso en falso puede dejar huella".

Por otro lado, el lavabo de madera requirió 300 horas de trabajo. El principal desafío estuvo relacionado con la producción de puertas curvas capaces de soportar el peso del mármol. Además "una zona de lavado tiene que estar hecha a mano, ya que es un producto de artesanía", señala Bernad Pierre, que ha sido un fabricante de prototipos en Jacob Delafon durante más de dos décadas.

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