La forja del escultor Diego Cabezas

Desde su estudio de Barcelona, el artista coruñés da a conocer su obra por todo el mundo trabajando con las mismas herramientas de siempre: curiosidad, pinceles y hierro

Dolores Mulledy

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Escultura en hierro de Diego Cabezas.

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Escultura en hierro de Diego Cabezas.

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Escultura en hierro de Diego Cabezas.

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Escultura en hierro de Diego Cabezas.

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Escultura en hierro de Diego Cabezas.

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Escultura en hierro de Diego Cabezas.

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Escultura en hierro de Diego Cabezas.

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El taller de Diego Cabezas.

Roger Ferrero

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El taller de Diego Cabezas.

Roger Ferrero

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El taller de Diego Cabezas.

Roger Ferrero

Para Diego Cabezas, escultor de hierro, todo empieza con un dibujo. En la tranquilidad de su estudio de Barcelona, entre bocetos y herramientas, se siente libre sobre el papel en blanco. En su obra, la escultura es una meticulosa traducción de lo que esboza el pincel, un mismo lenguaje y una misma expresión, que pasa de manera natural del lienzo a la realidad. Diego dibuja en el aire.

Su pasión por el hierro surgió de estudiante en la Escuela Pablo Picasso de La Coruña. La técnica del forjado se convirtió en su medio de expresión, consiguiendo una sorprendente coherencia entre la rudeza del material y la delicadeza de sus piezas. El gesto fluido del dibujo encuentra un perfecto complemento en el esfuerzo de la manipulación del material incandescente, cerrando un proceso creativo honesto y humilde. Ante la pregunta de si considera haber encontrado un lenguaje propio, responde afirmativamente “sí, lo encontré cuando dejé de buscarlo. Simplemente me di cuenta de que tengo que ser como soy: sencillo, sintético y libre”. Asegura que la honestidad con uno mismo es el mejor regalo que un artista puede ofrecer.

Su obra refleja un profundo interés por la naturaleza y la figura humana. Desde formas vegetales hasta rostros, Diego simplemente se deja llevar por la curiosidad. Sus dibujos quizás recuerden a aquellos de Picasso o Manrique, y en sus paredes cuelgan láminas de Miró junto con otras obras de amigos. Su imaginario es amplio, y su educación e interés le han nutrido de referencias, pero Diego vuela sólo, cómodo en la libertad que le brinda su profesión.

En un continuo impulso depurativo, sus piezas juegan con la sombra y el vacío como complemento del propio material. Así, la proyección del hierro sobre la pared es también parte de la escultura, al igual que el aire que mueve las piezas en suspensión. Su obra interactúa con el medio y adquiere un mayor sentido.

En el rostro descubre una inagotable fuente de inspiración. La abstracción de los rasgos y perfiles le ofrece un canal de expresión con el que consigue transmitir la esencia de su trabajo. Se siente fuertemente atraído por sus infinitas posibilidades de variación “lo que me cautiva del rostro es eso: todos somos tan parecidos y tan diferentes… Hay temática para rato”.

En su cuenta de Instagram, @diegocabezas00, nos abre las puertas de su estudio y nos muestra un amplio catálogo de obras y procesos, siempre con un aire natural y transparente. Sus esculturas se abren ya paso en destacadas plataformas como Exhibit A, en Londres, o la estadounidense Work in Progress Gallery, mientras su obra se depura y se enriquece con cada día de trabajo, y el año 2018 se le llena de proyectos.

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