La butaca en la que Neruda componía versos

Mobles 114 reedita la silla Catalana que Rodríguez Arias diseñó para la casa del poeta en Isla Negra

Silvia Sanz

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mobles114-classics-collection-catalana-armchair-rodriguez-arias-loc-HR-n01. Mobles 114 ha reeditado la butaca Catalana con madera de roble y asiento tejido de fibra natural

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Mobles 114 ha reeditado la butaca Catalana con madera de roble y asiento tejido de fibra natural

mobles114-classics-armchair-german-rodriguez-Catalana-1942-loc-HR-n05. Detalle de su característico apoyo trasero

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Detalle de su característico apoyo trasero

mobles114-classics-collection-catalana-armchair-rodriguez-arias-loc-HR-n16. El Mediterráneo se exilió en Chile

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El Mediterráneo se exilió en Chile

mobles114-classics-collection-catalana-armchair-rodriguez-arias-loc-HR-n10. E inspiró grandes versos

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E inspiró grandes versos

La firma que avala esta travesía

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La firma que avala esta travesía

Arquitecto y diseñador catalán, Germán Rodríguez Arias introdujo como miembro fundador del movimiento GATCPAC –junto a Josep Lluís Sert, Josep Torres Clavé, Sixt Illescas y Ricardo de Churruca, entre otros– del racionalismo arquitectónico en Cataluña. Sus edificios construidos en Barcelona forman parte del patrimonio de la arquitectura racionalista universal. Al exiliarse en México y luego en Chile centró su actividad en el diseño de interiores y de mobiliario. En este último país crea con Cristián Aguadé y Claudi Tarragó la empresa Muebles Sur, que se convertirá en una de las fábricas de muebles más importantes del país. También forjó una estrecha relación con el poeta Pablo Neruda, que le llevó a diseñarle sucesivas viviendas a lo largo de su vida.

La casa de Isla Negra la amplió después de que el poeta la comprara en 1939 a un viejo capitán de navío español. Fue su residencia favorita, donde él y su tercera esposa, Matilde Urrutia, pasaron la mayor parte de su vida. Neruda, amante del mar y de las cosas marítimas, la construyó como un barco con techos bajos, pisos de madera crujientes y pasillos estrechos. Hoy es un museo dedicado a su obra, donde se pueden observar sus colecciones de barcos en botellas, mapas y conchas.

Desde el primer momento formó parte del mobiliario de esta mítica vivienda la butaca Catalana. Rodríguez Arias la fabricó con madera autóctona de Chile y enea, inspirándose en las sillas tradicionales del Mediterráneo. Mobles 114 la ha reeditado con madera de roble y asiento tejido de fibra natural. Se mantiene también la manufactura artesanal, respetando lo más escrupulosamente posible el diseño original del arquitecto. Una silla de naturaleza marcadamente mediterránea que destaca por sus seis patas, su alto respaldo y una inclinación reforzada por las patas posteriores, factores que le confieren un carácter actual y moderno.

La butaca Catalana es una de las ocho novedades y reediciones que presenta Mobles 114 en el Salón del Mueble de Milán. Le acompañarán en el stand de la feria la silla y el taburete Gràcia, JM Massana y JM Tremoleda; el taburete Green, de Javier Mariscal; el taburete Tube, de Eugeni Quitllet; el paragüero Tombal y la mesa MMS, de Miguel Milá; y la lámpara Fil, de Álvaro Siza Vieira.

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