Atrapados en el caparazón

El estudio Nadadora diseña para Sancal el sillón Tortuga

Silvia Sanz

El sillón Tortuga existe en versión con y sin cabecero

El sillón Tortuga existe en versión con y sin cabecero

De una tortuga nos asombra su longevidad y lentos andares. Parece como si el secreto de que viva tantos años estuviera en que se lo toma todo con mucha calma. Bonita filosofía de vida, al menos para el que la pueda llevar a la práctica. Esta imagen del hogareño reptil tan feliz a su ritmo es la que le vino al estudio Nadadora cuando aceptó el reto de la firma murciana Sancal para diseñar un sillón para descansar.

La propuesta parte de un caparazón que abraza para que quedes atrapado en la butaca. "Dentro del encargo de conseguir un producto de relax y que a su vez fuera ligero, queríamos algo que te recogiera para darte cobijo. Es como una pequeña arquitectura", cuenta Isaac Piñeiro, de Nadadora.

Se trata de una colección que se completa con otomana y mesita

Se trata de una colección que se completa con otomana y mesita

Su simpleza formal conecta y continúa con la filosofía tranquila del estudio, si bien los textiles seleccionados para revestirlo lo traslada a una dimensión mucho más exuberante. Como la tortuga viene con el hogar a cuestas, es un sillón recogido, cálido, confortable y mullido, además de giratorio, con la opción de incorporar cabecero. La colección se completa con las otomanas y mesitas.

Nadadora es un estudio multidisciplinar compuesto Isaac Piñeiro y Cristina Alonso. En su forma de trabajar prima la honestidad conceptual y la sencillez; comunicar a primera vista para desarrollar proyectos cercanos. Han colaborado con empresas como Lavandera, Sagen Ceramics, La Murrina, Nutella o Serralunga. La amistad con Sancal viene de lejos. Fruto de esta relación han desarrollado los pufs Elephant o la cúpula acústica Tartana. Este año, además, han lanzado la nueva versión de las Sillas40.

La Tortuga en su versión piel

La Tortuga en su versión piel

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