Creadores

Entrevista a Tom Dixon

"El cobre es el metal con más color y puedes darle casi cualquier forma"

Txema Ybarra

Profesión: diseñador. Nacimiento: Túnez, 1955. Estudio: Londres (Reino Unido)

Profesión: diseñador. Nacimiento: Túnez, 1955. Estudio: Londres (Reino Unido)

Lámparas Curve (2016)

Lámparas Curve (2016)

Colección de alfombras Industrial Landscape para Ege (2016)

Colección de alfombras Industrial Landscape para Ege (2016)

Lámparas Melt (2015)

Lámparas Melt (2015)

Material de oficina de cobre (2015)

Material de oficina de cobre (2015)

Hotel Mondrian, Londres (2014)

Hotel Mondrian, Londres (2014)

Juego de té (2013)

Juego de té (2013)

Dixonary (2013)

Dixonary (2013)

Butaca Wingback (2007)

Butaca Wingback (2007)

Lámparas Copper (2005)

Lámparas Copper (2005)

Jack Light (1994)

Jack Light (1994)

S-Chair para Cappellini (1991)

S-Chair para Cappellini (1991)

Butaca Bird para Cappellini (1991)

Butaca Bird para Cappellini (1991)

Galería

Londres inspira sus últimos diseños. En la colección de alfombras para la firma danesa Ege sus patrones "deconstruyen" desde ladrillos y líneas de tren hasta los márgenes embarrados del Támesis ¿Qué significa esta ciudad para usted?

La inspiración para trabajar procede de los sitios más diversos, como el lugar en el que naciste y yo lo hice en Londres, que quizá no es la ciudad más bonita y glamurosa del mundo, pero desde luego tiene carácter. Es también vibrante y cosmopolita. Me gusta en particular su cultura de respeto al prójimo. A principios de los 80, los punks y los señores de la vieja escuela sabían convivir en las calles. En el mundo global es bueno que no se pierdan las raíces, que cada lugar mantenga su identidad.

¿No se ha convertido Londres en un ciudad para ricos? ¿Podría empezar su carrera ahí ahora con esa actitud del "háztelo tú mismo?

Quizá lo haría en otra ciudad. Lo bueno de hoy día es que puedes producir en cualquier lugar, aunque luego te tienes que saber mover en busca de clientes. Nos encontramos en una red global interconectada. En nuestro caso, la tapicería de los muebles la seguimos haciendo en el Reino Unido, pero ciertos plásticos los producen en Alemania, para los temas electrónicos viajamos a China y en la India recurrimos a muchos artesanos. Por otro lado, los jóvenes disponen de muchísimas herramientas para trabajar y un acceso a los materiales que les da gran libertad creativa. Vivimos una época muy interesante, no tanto a nivel estético como por los múltiples modos de producción que han surgido. Es una revolución.

Con Funkapolitan llegó a tocar en el mítico programa musical de la BBC ‘Top of the pops’. ¿Cómo fue aquella época sobre el escenario?

A finales de los setenta todo el mundo estaba metido en un grupo, como hoy todo el mundo es ‘dj’. Nosotros nos lo tomábamos en serio además de divertirnos. La aventura fue muy bien hasta que fichamos por uno de los grandes sellos; ahí acabó todo. Pero supimos sacarle partido a la experiencia: aprendimos cuáles son las herramientas para salir adelante. Componíamos nuestra música, nos ocupábamos de buscar la sala y yo diseñaba los carteles. En resumen, nos autoproducíamos por completo. Cuando empecé a hacer mis diseños y venderlos, se trataba en realidad de una extensión de aquella experiencia.

A finales de los setenta todo el mundo estaba metido en un grupo. Nosotros nos lo tomábamos en serio además de divertirnos.

¿Cómo dio el salto para convertirse en diseñador?

Los lunes por la noche transformábamos un club de ‘strip tease’ en una discoteca y teníamos un escenario que había que llenarlo con lo que se nos ocurriera para que no se quedara vacío. Yo empecé a soldar objetos y a experimentar con ellos. Algunos de los clientes se interesaron en comprarlos, como el fotógrafo Mario Testino, al que le hice un espejo. Y así empezó todo. Fue muy rápido.

Su experiencia educativa se limitó a seis meses en una escuela de arte. ¿Se arrepiente de no haber seguido?

Me arrepiento de no haber tenido buenos profesores. Aquella escuela me sirvió al menos para aprender algo de cerámica.

¿Sigue siendo su trabajo "salvaje", tal como se definió en su inicios?

Para nada [ríe]. Pero si me ocurriera una desgracia y me encontrara en una playa de Barcelona sin nada que llevarme a la boca, no me importaría empezar de nuevo con los materiales que encontrase en la arena.

Ha conseguido algo tan difícil en el abarrotado mundo del diseño como que su mobiliario sea fácilmente identificable. ¿Qué camino sigue hasta conseguirlo?

Tal vez sea que pongo mucha atención en la forma en la que se manipulan los materiales, en su estructura. Siempre empiezo por ahí. Por eso, me fijo mucho en el trabajo que se hace tanto en las fábricas como por parte de los artesanos. La combinación de artesanía con industria y tecnología es la gran tendencia actual. Lo que nunca hago es comenzar con una presentación comercial ante el cliente, como es habitual. No obstante, me interesan todos los aspectos del diseño, desde el comercial hasta el funcional. Trabajando para Habitat y Artek acabé de aprender a hacer de todo.

¿Cuál es su ritual?

Ninguno en especial. Empiezo trabajando con las manos; con un trozo de cartón y un poco de pegamento es suficiente. Me gusta sentir que lo que hago es real. Casi nunca empieza con una idea clara del resultado final. Voy jugando, procuro no repetirme, siempre teniendo en cuenta las posibilidades de los materiales, cuál va a ser el proceso de producción, la estructura de la pieza... Me gusta que una pieza tengo un impacto emocional más allá de su función primitiva.

El cobre nunca falla en sus diseños. ¿Qué le atrae de este metal?

Hace tiempo que dejó de estar de moda en decoración, quitando una corta resurrección en los sesenta, y no sé muy bien por qué. Es el metal con más color y tiene múltiples propiedades, desde ser hipoalergénico y súper conductor hasta desarrollar montones de patinas y resultar muy dúctil; puedes darle casi cualquier forma. Siempre me han gustado los metales, y el cromo y el oro llevan ya demasiado tiempo dominando la escena.

¿Satisfecho con lo visto en el último Salón del Mueble de Milán?

En Italia aprendí a diseñar y siempre voy feliz Milán, pero ya no es una feria comercial como antaño, sino más bien una gran feria del marketing, donde te encuentras muchas marcas que no son del sector y buscan su impacto mediático promoviendo actos de todo tipo. Es muy entretenido, pero ya no es aquello para lo que nació, y al haber tanto para ver, resulta muy complicado destacar. Se exige mucha inversión.

¿Cómo surgió la idea de escribir su 'Dixonary'?

Veía que escribían mucho sobre mí y quería dar mi propia opinión.

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