Konstantin Grcic

"El diseño no siempre es inventar. Muchas veces consiste en re-inventar"

Cristina Ros Pou

Profesión: diseñador industrial. Nacimiento: Múnich (Alemania), 1965. Estudio: Múnich y Berlín

Profesión: diseñador industrial. Nacimiento: Múnich (Alemania), 1965. Estudio: Múnich y Berlín

El nuevo reloj Cerámica Rado diseñado por Konstantin Grcic (2016)

El nuevo reloj Cerámica Rado diseñado por Konstantin Grcic (2016)

La versión del reloj que incorpora 4 diamantes está disponible en blanco y en negro

La versión del reloj que incorpora 4 diamantes está disponible en blanco y en negro

Lavamanos Val, Laufen (2015)

Lavamanos Val, Laufen (2015)

Silla de oficina Allstar, Vitra (2014)

Silla de oficina Allstar, Vitra (2014)

Bolso Three, Maharam (2013)

Bolso Three, Maharam (2013)

Silla One, Magis (2004)

Silla One, Magis (2004)

Lámpara May Day, Flos (1999)

Lámpara May Day, Flos (1999)

Galería

Rado le propone diseñar un reloj. ¿Cuáles son las razones del “sí”?

Me atrae mucho que sea una compañía suiza de relojes. Pienso, de inmediato, que puedo aprender mucho... Y por el reto de trabajar con la cerámica aplicada a un reloj. Cerámica high-tech, materiales high-tech…

La importancia del material…

Sí. Al final, es lo que hace real el objeto. Es el origen, o una de las primeras decisiones de cada proyecto. En este caso, me fue dado. Y tuve la fortuna de trabajar con auténticos especialistas.

¿Cómo enfocó el proyecto?

Cuando haces algo por primera vez, es esencial continuar la historia. El diseño no siempre es inventar; muchas veces consiste en re-inventar. A lo largo de todo el proceso, mantuve un profundo respeto por el original.

El mayor reto fue…

Diseñar un objeto completamente nuevo para mí, muy diferente a lo que había hecho hasta ahora. Trabajar a una escala de 0,005 mm… No es comprensible, a menos que lo trabajes día tras día. Es como aprender una nueva lengua.

¿Se acuerda del primer objeto que diseñó?

Sí, una mesa pequeña llamada Tam-Tam, para la compañía SCP, de Londres, en 1991. Es curioso que, hace dos años, la compañía volvió a producir la mesa.

¿Había 'antecedentes' de diseño en su familia?

Se podría decir que soy el primero de mi familia que se dedica al diseño. Pero circula una historia sobre un tatarabuelo que diseñaba objetos para el káiser. Hay un pequeño recipiente en casa de mis padres que por lo visto diseñó él, y que mi madre utiliza como salero. Es bastante horrible (risas). Con tres patas, y cada una de ellas, representa la pata de un animal… Es uno de los motivos por los que me dediqué a esto (risas).

Sus diseños son puros, de líneas muy sencillas. ¿Es un proceso al que llega de forma natural o descarta y descarta, hasta llegar a la esencia?

No es, en ningún caso, un proceso natural. Es algo a lo que aspiro. Cuando empecé, cuando estaba estudiando, teníamos que crear de la nada, las posibilidades eran muy limitadas. Esas limitaciones crearon la necesidad de hacer objetos simples. Para mí, la simplicidad surge más de la necesidad. Pero el proceso, no es sencillo. Es algo a lo que se llega paso a paso: creando, descartando y haciendo muchas, muchas, muchas pruebas.

Le hemos acompañado al espacio para nuevos credores Now! Le off, dentro de la París Design Week. ¿Ha visto algo que le sorprendiera?

Es un momento realmente importante para ellos. Pueden presentar sus creaciones, y en algunos casos, es la primera vez que las hacen públicas. Creo que había algo parecido cuando yo era joven, pero desde luego no estaba a este nivel. Ahora, este tipo de eventos se ha vuelto mucho más profesionales, todos los diseñadores que se presentan tienen página web, controlan la comunicación… Hay una energía muy pura, pero a la vez hay proyectos más estratégicos, algo pretenciosos, tratando de parecer lo que no son. He tenido esta mezcla de impresiones.

¿Tiene algún maestro o alguna frase que le haya guiado durante su trayectoria?

No tengo un diseñador de referencia en particular, pero hay varias compañías, especialmente en Barcelona, a las que admiro. BD Barcelona, por ejemplo. La conozco desde que era joven y me parece que hace proyectos maravillosos. Aparte de los grandes creadores como Tusquets, claro, al que también admiro.

Usted vive entre Múnich y Berlín. ¿Qué le da aporta cada ciudad, creativamente hablando?

No estoy muy seguro de que una ciudad, por sí misma, le aporte mucho a mi trabajo. Me gusta vivir en dos ciudades, porque me permite moverme, desplazarme. Cuando estoy en Berlín, me siento liberado de la oficina de Múnich, en Múnich me olvido de Berlín… Me gusta ingeniármelas para estar en dos sitios al mismo tiempo, eso sí que estimula mi creatividad (risas).