9 formas de vivir en el campo en clave moderna

María Deganis

[01] El blues del atardecer
01

El blues del atardecer

Vivir en el campo a veces equivale a habitar una casa que “pertenece” al campo: a sus materiales (madera, piedra), a sus modelos tradicionales (masía, cabaña de labranza). A partir de una finca ruinosa, la arquitecta Montse Nogués ha proyectado una vivienda nueva enraizada en su paisaje.  

Foto: Eugeni Pons

[02] Al amparo del bosque
02

Al amparo del bosque

Una sola planta se extiende desde la terraza exterior –volada sobre un montículo– hasta el dormitorio principal, en el otro extremo. Por dentro y por fuera, la casa diseñada por el arquitecto Max Holst es totalmente de madera de pino (paredes, suelo y techo), como una extensión geométrica del bosque que la rodea.  

Foto: Pere Peris

[03] Manantial de quietud
03

Manantial de quietud

En el campo extremeño, el estudio Ábaton ha reconvertido un antiguo establo, sin disimular su origen, repitiendo la volumetría y trabajando con elementos básicos (agua, hierro, cemento y la piedra existente). A sus pies, una alberca recoge las aguas de un manantial de la sierra de Gredos

Foto: Eugeni Pons

[04] Vasos comunicantes
04

Vasos comunicantes

En Formentera, entre pinos y sabinas, el arquitecto Marià Castelló ha rehabilitado una finca tradicional de piedra seca, integrándola en una construcción nueva. La casa original tiene tejado a dos aguas y cubierta plana la parte añadida, con un sector acondicionado como solárium-mirador.

Foto: Eugeni Pons

[05] Siesta en el paisaje
05

Siesta en el paisaje

En un paisaje de gran belleza, cerca de los Apeninos italianos, una antigua finca de piedra ha sido vaciada de paredes, abriéndose a la luz y a la visión del campo y los montes. Se ha remodelado el pórtico de entrada y construido una encantadora pérgola, con una cama que invita a sestear junto a la piscina. El proyecto es de BBSC Architects. 

Foto: Eugeni Pons

[06] Vida bucólica
06

Vida bucólica

Los caballos pasean a sus anchas por las terrazas de adoquines envejecidos, en esta finca situada en la Sierra de Aitana, en Alicante, que ha sido reformada por el estudio Hernández Arquitectos. La vida campestre cobra nueva vigencia, con confort contemporáneo y toda la naturaleza (sus productos, su fauna y flora) al alcance de los sentidos.

Foto: Eugeni Pons

[07] Evocación de un establo
07

Evocación de un establo

En un paraje de la Alemania más idílica, el arquitecto Thomas Kröger ha diseñado esta residencia de verano evocando un antiguo granero, con el techo inclinado negro y una fachada con tablas de madera y cristal. Parece levitar sobre el prado, y desde las ventanas situadas en el tejado el panorama se divisa verde y plácido.  

Foto: Pere Peris

[08] Campos amarillos
08

Campos amarillos

Los arquitectos de esta cabaña situada en campos de Castilla, José María Churtichaga y Cayetana de la Quadra-Salcedo, han contemplado largamente el paisaje, teñido en tonos amarillos suaves a lo largo de todo el año, antes de diseñarla. La casa es un mirador al paisaje de fresnos, líquenes, musgos, zarzas, charcas naturales, y pasto para el rebaño. 

Foto: Eugeni Pons

[09] En un mar de encinas
09

En un mar de encinas

En medio de un parque natural de encinas y alcornoques, con vistas infinitas al Mediterráneo, el estudio Zest Architecture ha convertido una tradicional masía catalana en una vivienda del siglo XXI, basándose en la antigua estructura de piedra. Evocación del pasado y comodidades del presente (materiales, tratamientos, sistemas constructivos) configuran el proyecto. El resto lo pone el paisaje.  

Foto: Eugeni Pons

Galería