Vacaciones lejos de todo en Italia

Casa Olivi, del estudio Wespi de Meuron Romeo en Italia

José Sánchez / Fotos: Hannes Henz

Claro y diáfano

Claro y diáfano

 El salón, en la planta baja, cuenta con dos zonas, una presidida por la televisión y otra con la chimenea, divididas por un muro de mampostería que forma parte de la estructura original. Los sofás, blancos e informales, armonizan con la claridad ambiental.

Ambiente luminoso

Ambiente luminoso

 En la zona del comedor se ha prescindido del piso superior para alcanzar la máxima altura. El suelo claro y brillante proporciona luminosidad al espacio al reflejar la luz exterior. En torno a la mesa de madera de roble, las sillas Panton, de Verner Panton, editadas por Vitra. 

La Toscana parece

La Toscana parece

Pero en realidad se trata de la región de Le Marche, entre los Apeninos y el Adriático.

Banquete al aire libre

Banquete al aire libre

 El antiguo establo, derruido por completo y edificado de nuevo con materiales idénticos a los originales, es ahora una galería abierta que alberga un comedor de verano con mesa de obra, sillas de polipropileno Toy, de Driade, diseño de Philippe Starck, y cocina de acero inoxidable.

Horizonte infinito

Horizonte infinito

 Para mantener la armonía con el medio rural, la piscina se eleva sobre la terraza, evocando la imagen de un antiguo abrevadero. Su situación, en lo alto de una colina, ofrece un panorama espléndido de la región de Las Marcas que recuerdan las imágenes de la Toscana.

Casa solariega

Casa solariega

 Los muros exteriores de mampostería de piedra con 300 años de antigüedad se han restaurado y, en parte, reconstruido, respetando el carácter original. En torno a la piscina, el suelo de la terraza se ha cubierto con losas de terracota.

Tradición y diseño

Tradición y diseño

 Los dormitorios están situados en las dos plantas superiores. Los muros de mampostería vista y la estructura de vigas de madera del techo contrastan con las nuevas estructuras de yeso blanco y la bañera acrílica Baia, diseño de Carlo Colombo para Antonio Lupi. 

Isla de acero

Isla de acero

 Con planta cuadrada, el nivel inferior se divide en dos espacios rectangulares, uno ocupado por el salón y este otro que alberga la cocina y el salón. La cocina en isla, con extractor de superficie y de acero inoxidable al igual que las puertas de la despensa se alinea con la mesa del comedor.

Doble altura

Doble altura

 En el norte, la perspectiva desde la entrada que da acceso al comedor y la cocina ofrece la mejor visión de la obra proyectada por del equipo de arquitectos Wespi de Meuron Romeo. La carcasa y el techo han recuperado su aspecto original y el yeso blanco resalta la obra nueva.

Muros de terracota

Muros de terracota

 Cerrando la terraza, el antiguo granero, derruido y vuelto a construir con viejos adoquines de terracota para mantener la armonía con el entorno, es ahora la casa de invitados. A la izquierda, la galería con comedor y cocina exteriores, ocupa el lugar del antiguo establo.

Lejos del ruido

Lejos del ruido

 En el lado sur la silueta de un olivo se recorta sobre el suelo de grava blanca que demarca la hilera de pinos.

Galería

El paisaje recuerda a la Toscana, con colinas de olivares, plantaciones de frutales y campos de girasoles, pero esta villa llamada Casa Olivi por sus nuevos propietarios, que la ofrecen en alquiler, está situada en la región italiana de Le Marche, situada entre los Apeninos y el mar Adriático. El proyecto de restauración de este edificio con cerca de 300 años de antigüedad es obra del equipo de arquitectos suizos Wespi de Meuron Romeo.

El edificio principal, que se hallaba semidestruido por un incendio en 1995, conserva íntegramente la carcasa exterior de piedra y se distribuye en tres niveles. El complejo se complementa con dos volúmenes más pequeños que en otro tiempo se utilizaron como establo y granero. La mampostería se ha conservado y rehabilitado íntegramente, mientras que la estructura de madera de los pisos intermedios y el techo se tuvo que reemplazar en su totalidad.

En el interior se acentúa el contraste entre lo viejo y lo nuevo, con superficies de color blanco y suelos continuos de color claro que contribuyen a la reflexión de la luz y magnifican los espacios. De esta manera se han podido mantener las dimensiones de las ventanas y aberturas, relativamente pequeñas, e incrementar la luminosidad de las estancias.

En la parte norte, la zona de la cocina y el comedor ocupa un espacio abierto hasta el techo, mientras que en el lado opuesto se ha optado por una división en tres niveles. La planta baja está ocupada por un salón con chimenea y en los pisos superiores están los cuatro dormitorios, todos con baño.

El antiguo granero fue demolido y vuelto a reconstruir empleando en su lugar ladrillos de terracota antiguos. Ahora alberga la casa de invitados. El viejo cobertizo se ha reemplazado por una galería abierta con cocina al aire libre.