Remanso en la ciudad

Casa en Amagansett (EEUU), de Bates Masi Architects

Cloe Martín

Fachada hacia el jardín

Fachada hacia el jardín

La vivienda es un conjunto de volúmenes revestidos de madera de cedro que mira, desde su fachada principal, hacia un jardín desde el que es difícil adivinar que se encuentra inmerso en el caos de un centro urbano.

Salón abierto

Salón abierto

El estudio de protección acústica del proyecto es tan eficaz que la arquitectura de la planta baja se ha podido plantear con grandes huecos abiertos al jardín.

Espacios intermedios y salón

Espacios intermedios y salón

Vista de los volúmenes que protegen la vivienda en términos de absorción acústica y detalle del interior de la sala de estar.

Fachada de acceso

Fachada de acceso

Lo que a priori podría ser un problema se transforma en este proyecto en virtud. Los clips de acero sobre las lamas de cedro, planteadas para la absorción de ruidos, se convierten en argumento expresivo de la arquitectura de esta casa.

Madera protectora

Madera protectora

La piel de madera de cedro de interior y exterior de la casa la abriga y protege, convirtiéndola en un remanso silencioso dentro del caos de la ciudad. La solución de revestimiento de fachada se reproduce también en las paredes interiores. El sofá ha sido hecho a medida con cajones en su parte inferior.

Desde el flanco

Desde el flanco

Todos los planos de la casa están pensados no desde la percepción visual sino desde la necesidad funcional. 

Pura geometría

Pura geometría

La volumetría de la casa hace pensar, desde su esencia rotunda, en construcciones tradicionales japonesas. Esta vista pertenece a la fachada de acceso, más cerrada que la que mira al jardín.

Doble vida

Doble vida

Todo lo funcional, con ingenio, tiene doble vida. Los clips de acero, que refuerzan las paredes de la casa y que funcionan como un gigantesco panel fonoabsorbente, se transforman en el interior en elementos con doble vida: percheros, tiradores...

Forma y función

Forma y función

Detalle de la fachada al jardín y de la escalera que comunica las dos plantas de la casa.

Galería

La ubicación de esta casa, en el corazón de la ciudad norteamericana de Amagansett, exigía un examen especial de la acústica para aislarla completamente de los ruidos del tráfico, que son muy intensos en el lugar en el que se levantó la casa. Así que los materiales y todos los detalles de la arquitectura de este proyecto, del estudio norteamericano Bates Masi, están pensados desde esa búsqueda del silencio y de un lugar apacible. Y ese es su gran logro: una arquitectura elegante que responde de forma impecable al problema más difícil de resolver en origen.

La casa se compone de una serie de paredes paralelas que proporcionan privacidad y aislamiento. Estas difractan las ondas de sonido, creando una sombra acústica sobre la propiedad para crear, no solo un interior tranquilo, sino también un jardín mágicamente aislado.

Las paredes están construidas con piezas de hormigón especiales con un núcleo de hormigón vertido de suelo a techo y envuelto con espuma aislante que también sirve como encofrado de la construcción. Estas paredes aíslan del ruido y son un excelente aislamiento térmico, que contribuye al ahorro de energía en climatización.

Este alma de hormigón de la fachada se ha revestido de lamas de cedro que dan una imagen cálida y elegante a la arquitectura de la casa. Los clips de acero a medida que sujetan estas lamas refuerzan la protección de la fachada y evitan la contracción de la madera. En el interior se utilizan de forma ingeniosa como percheros, bisagras o tiradores sobre tablas de cedro y lamas de fieltro que absorben el sonido.

También la escalera es un diseño honesto con el objetivo: según se va ascendiendo desde la planta principal a la habitación de huéspedes y el dormitorio principal y las habitaciones de los niños, la madera va variando su espesor en el ascenso vertical para evitar que el ruido se cuele por el hueco de la escalera.