Tan bella como un cuadro

Una antigua academia de pintura en el madrileño barrio de Salamanca se transforma en un práctico apartamento, por Langarita Navarro

Fotos: Miguel de Guzmán

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Penthouse H, de Langarita Navarro.

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Penthouse H, de Langarita Navarro.

Los áticos forman una peculiar geografía urbana. Su condición de remate de lo edificado suele dar lugar a sorprendentes singularidades apenas imaginables cuando uno pasea a ras de suelo de la ciudad. Cúpulas, templetes, terrazas y torreones conviven con jardines, antenas, cerramientos ilegales y cubiertas de teja. Esta reforma llevada a cabo por el estudio Langarita Navarro con ese mundo fantástico inventando operaciones arquitectónicas próximas a la ebanistería y a la jardinería.

Ubicado en el barrio de Salamanca de Madrid, este ático denominado Penthouse H formaba parte de la sexta planta de un típico edificio burgués de principios del siglo XX. Su función original era la de academia de pintura, con un volumen principal a dos aguas de una altura de siete metros en la cumbrera y un gran ventanal de hierro orientado a norte para una iluminación homogénea del espacio de trabajo.

El resto de los elementos lo componían unos cuerpos menores en torno a dos patios interiores y la fachada trasera. Los retranqueos a las fachadas permiten disfrutar del exterior en dos singulares espacios. A norte, una terraza alargada introduce en el primer plano de vistas de un torreón con un pintoresco remate. La terraza sur deja un espacio generoso y fantásticamente orientado.

El proyecto ha seguido dos estrategias. La primera, mantener todo aquello que hacía original el espacio. Así, se han respetado el impactante volumen, el bello despiece del ventanal, el envejecido suelo de pino y las puertas de madera originales. La segunda, intervenir sobre el espacio con operaciones puntuales vinculadas a las lógicas de la construcción de mobiliario o jardinería ampliadas de escala.

En el cuerpo principal se ha rehecho un precario altillo con una solución capaz de resolver estructura y climatización minimizando el impacto visual. El ámbito bajo el altillo sirve para resolver la cocina, la escalera de subida y el almacenamiento de la casa. En las habitaciones, un cuerpo de mobiliario y ventanal construye un límite permeable con el exterior. La terraza sur se ha configurado como una habitación más en el que la red de trepadoras (rosales, glicinias, hidras o jazmines) acabara por crear un espacio oloroso, intimo y hedonista.

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