Un sudoku geométrico

Esta casa del estudio project A01 Architects huye de lo convencional por medio de un juego de planos quebrados y volúmenes desplazados

Fotos: Eugeni Pons

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Los volúmenes se entretejen en una trama geométrica que genera múltiples perspectivas.

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Un gran espacio de aire y luz dibuja la apertura central de la casa. A medida que nos acercamos, el volumen volado parece dotado de movimiento.

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La casa se abre a campos y bosques dispuestos en capas a la manera de un cuadro impresionista.

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El comedor exterior se protege del sol con un toldo de Missoni Home. La mesa es el modelo Hopper, de Dirk Wynants para Extremis. Junto a la piscina, la tumbona Frog, de Piero Lissoni para Living Divani, y la butaca  Shadowy, de Tord Boontje para Moroso.

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Sofá Extra Soft, diseñado por Piero Lissoni para Living Divani, con cojines floreados, de Jean Paul Gaultier Home. Alfombra Carpet Reloaded, de Goiran Designer para Moroso. Mesa de centro XRadio 2 Disc, de la colección Successful Living, realizada por Diesel para Moroso.

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La isla es un diseño de los arquitectos, construida con piedra Bronzit, de Breitwieser Stone. Los electrodomésticos son de Gaggenau. Focos luminosos, modelo Diapason Kwadro Horizontal, del fabricante Kreon.

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La luz que entra en el dormitorio lo convierte en una estancia mágica de la casa, creando una sintonía entre los volúmenes arquitectónicos del exterior y la calidez de sus interiores.

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La pared de la ducha está revestida con una piedra singular llamada Tataruga, de la firma Breitwieser Stone. Las griferías son de Dornbracht. El mobiliario, en blanco, es un diseño de Project A01 Architecture realizado a medida.

A través de sus líneas dinámicas y futuristas, esta casa de project A01 Architects en un pueblo cercano a Viena ha sido capaz de generar un objeto arquitectónico de gran coherencia y fuerza expresiva, como si fuera una enorme escultura moderna implantada en medio de un amplio jardín que se extiende con holgura y se funde con los campos circundantes.

Ese objeto escultural tiene formas irregulares, audaces, quebradas, inclinadas, voladas…nacidas de un diseño complejo, de una trama geométrica que entreteje múltiples triangulaciones, una especie de telaraña de hilos enlazados que sostienen y organizan los espacios para habitar.

Visto desde una zona baja del jardín, el edificio, proyectado para una pareja joven con niños pequeños y un gusto acusado por las artes contemporáneas, muestra su composición en dos volúmenes mutuamente desplazados en relación al desnivel del terreno. Dos muros inclinados que descienden en diagonal sobre el césped nos parecen extremidades de un vehículo futurista, un sistema de piezas que se articulan según los desniveles y rugosidades del terreno y las necesidades de sus habitantes.

A medida que nos acercamos, el volumen volado parece dotado de movimiento, y da la impresión –tal es el efecto– de que su apariencia actual es la inmovilización de un gesto corporal impulsado hacia arriba y hacia delante. Los muros exteriores de la base están parcialmente cubiertos con una piedra caliza portuguesa, que se ilumina suavemente al atardecer, cuando los niños reemplazan los remojones en la piscina por los vuelos del columpio en el jardín.

Un gran espacio de aire y luz dibuja la apertura central de la casa. En el interior encontraremos una dispersión estratégica de elementos inclinados –columnas, escaleras, paramentos, muebles...– que corresponden o remiten a las contorsiones volumétricas y a la fisonomía de las fachadas. No hay monotonía en el paisaje interior ni en el exterior. Vemos campos dorados desde el salón y, a lo lejos, desde el dormitorio principal o desde el cuarto de baño, divisamos un paisaje que recuerda los fondos escalonados de Cézanne, con cuadriláteros sembrados y un horizonte boscoso.

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