Simetría perfecta

Casa en Bélgica, de Egide Meertens

Fotos: Eugeni Pons

Los muros de ladrillo y cristal crean una secuencia rítmica de planos transparentes y ciegos para que sus interiores se abran o cierren a voluntad al paisaje

Los muros de ladrillo y cristal crean una secuencia rítmica de planos transparentes y ciegos para que sus interiores se abran o cierren a voluntad al paisaje

Un portalón de acero negro franquea el acceso al interior de la vivienda desde la calle

Un portalón de acero negro franquea el acceso al interior de la vivienda desde la calle

Un prisma cerrado de ladrillo rojo y acero negro forma un ángulo de 90 grados con el volumen principal, conteniendo el almacén y el garaje y completando la imagen exterior de la casa

Un prisma cerrado de ladrillo rojo y acero negro forma un ángulo de 90 grados con el volumen principal, conteniendo el almacén y el garaje y completando la imagen exterior de la casa

La luz del crepúsculo se suma a la iluminación artificial y dibuja sutiles efectos visuales entre los elementos del interiorismo y la vegetación a través de los paños de cristal

La luz del crepúsculo se suma a la iluminación artificial y dibuja sutiles efectos visuales entre los elementos del interiorismo y la vegetación a través de los paños de cristal

Junto a la cristalera, la chaise-longue LC4, un diseño de Le Corbusier que produce Cassina. Sofá, de Natuzzi. Mecedora RAR, de los Eames, editada por Vitra. Lámpara Fil de Fer, de Catellani & Smith

Junto a la cristalera, la chaise-longue LC4, un diseño de Le Corbusier que produce Cassina. Sofá, de Natuzzi. Mecedora RAR, de los Eames, editada por Vitra. Lámpara Fil de Fer, de Catellani & Smith

El mobiliario integral de la cocina ha sido diseñado por Egide Meertens y realizado por Rudy Schepers. Encimeras de piedra natural negra. Iluminación, de Delta Light

El mobiliario integral de la cocina ha sido diseñado por Egide Meertens y realizado por Rudy Schepers. Encimeras de piedra natural negra. Iluminación, de Delta Light

El suelo de toda la casa es de hormigón acabado con pintura epoxy. La sensación de continuidad y su brillo son claves para crear una atmósfera despejada y luminosa

El suelo de toda la casa es de hormigón acabado con pintura epoxy. La sensación de continuidad y su brillo son claves para crear una atmósfera despejada y luminosa

La ligereza de la cortina permite tamizar la luz natural sin restar luminosidad al dormitorio. El cubrecama y el plaid son de la firma Teixidors

La ligereza de la cortina permite tamizar la luz natural sin restar luminosidad al dormitorio. El cubrecama y el plaid son de la firma Teixidors

La cama se une al cabecero, el cual integra las mesillas de noche y una hornacina que contiene las luminarias. Las sábanas blancas ribeteadas de negro son del fabricante Happy Friday

La cama se une al cabecero, el cual integra las mesillas de noche y una hornacina que contiene las luminarias. Las sábanas blancas ribeteadas de negro son del fabricante Happy Friday

El mobiliario del baño combina la madera de roble natural con acabados lacados de blanco

El mobiliario del baño combina la madera de roble natural con acabados lacados de blanco

La bañera es el modelo Inbe, de Clou. Griferías, de Vola. Bandeja de madera, de la firma Nature Casa. Toallas, de Libeco

La bañera es el modelo Inbe, de Clou. Griferías, de Vola. Bandeja de madera, de la firma Nature Casa. Toallas, de Libeco

Galería

En las fachadas de esta casa situada en un paisaje rural belga de gran placidez se materializa una poética del objeto arquitectónico construido para la mirada, para ser visto de un modo o de otro, dependiendo desde dónde se lo mire. La casa, proyectada por Egide Meertens, se ofrece acabada como “forma”, en cada fachada, sea esta cerrada o abierta, opaca o transparente, sólida o hueca, continua o fragmentada en paneles. La cara que da a la calle puede parecerles, a algunos viandantes, que tiene una expresión demasiado hermética, y así es: la eventual curiosidad de quien pase por delante es, digamos, “cortada por lo sano”, con un portalón de acero negro y un breve muro de ladrillo visto.

Pero atisbamos, detrás, sobresaliendo, la franja superior de otro muro idéntico, que termina de componer la forma que busca satisfacer no la curiosidad por lo privado, sino la mirada. Placidez para el ojo, a través de la superficie de planos verticales. Y cuando la puerta para el tránsito peatonal se abre y sale una joven en bicicleta o unos niños corriendo tenemos una visión rápida, efímera y longitudinal del interior de la casa, un eje de claridad que va desde el sendero de piedra gris de la entrada hasta el jardín trasero, como un vector de la mirada que introduce otra dimensión (aunque sea un “visto y no visto”) en la fachada compuesta para la vía pública.

La cara que da al jardín es otra historia, o una variante del mismo relato arquitectónico. Las nubes pasan y se reflejan en los cristales de la fachada, donde la simetría básica se articula en una composición de partes rectangulares transparentes y sólidas, abiertas y cerradas, que abarca las dos plantas de la casa y crea un ritmo de contrastes, continuidades y reflejos que lejos de entorpecer el sosiego, lo profundiza y lo trasciende.

El volumen cerrado de ladrillo rojo y acero negro situado a un lado del jardín, que contiene el almacén, el garaje y los equipamientos, completa la imagen exterior del edificio. El porche y las paredes de cristal insinúan los espacios interiores, donde la sensación de placidez es transmitida a través de estrategias como las superficies límpidas (madera lacada en blanco, piedra, cristal...) que, en la mayoría de las estancias, ocultan armarios, o las claraboyas que difunden una luz tamizada en los baños y la cocina. Desde esos interiores, el paisaje circundante se presenta como retazos de una composición pictórica que combina los trazos poderosos –los altivos chopos– y los detalles bucólicos, como la entrañable estampa del burrito pastando frente a la cocina.