El sencillo confort de Formentera

Casa blanca y cúbica, por Marià Castelló

Ana Basualdo / Fotos: Eugeni Pons / Estilismo: Allan Stuart

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00311155. Con un ajustado presupuesto, se ha optado por un sistema constructivo sencillo y una reducida paleta de materiales

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Con un ajustado presupuesto, se ha optado por un sistema constructivo sencillo y una reducida paleta de materiales

00311145. Posada sobre un suelo de grava y rodeada de pinos y sabinas, la casa se enmarca en el paisaje de Formentera

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Posada sobre un suelo de grava y rodeada de pinos y sabinas, la casa se enmarca en el paisaje de Formentera

00311156. La terraza tiene una pérgola que da sombra y genera un banco longitudinal, a la vez que enfoca la mirada hacia el paisaje

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La terraza tiene una pérgola que da sombra y genera un banco longitudinal, a la vez que enfoca la mirada hacia el paisaje

00311160. Las puertas deslizantes comunican o aíslan la cocina y el comedor. Encimera de Silestone, grifería de Roca y sillas Tom Vac de Vitra

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Las puertas deslizantes comunican o aíslan la cocina y el comedor. Encimera de Silestone, grifería de Roca y sillas Tom Vac de Vitra

00311161. Zona de lectura equipada con la butaca Butterfly BKF y la lámpara de pie Tolomeo de Artemide sobre un pedestal de madera de iroco hecho a medida

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Zona de lectura equipada con la butaca Butterfly BKF y la lámpara de pie Tolomeo de Artemide sobre un pedestal de madera de iroco hecho a medida

00311158. El cubo metálico que ejerce de mesilla es un diseño del arquitecto, así como el revistero. Sobre el sofá Kramfors de Ikea, unos cojines con dibujos de hojas comprados en Catalina House

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El cubo metálico que ejerce de mesilla es un diseño del arquitecto, así como el revistero. Sobre el sofá Kramfors de Ikea, unos cojines con dibujos de hojas comprados en Catalina House

00311157. La silla Butterfly vuela también en el porche junto a una mesa diseñada por el arquitecto y realizada por Carpintería Carlos

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La silla Butterfly vuela también en el porche junto a una mesa diseñada por el arquitecto y realizada por Carpintería Carlos

00311159. Sobre la mesa, jarrón de cristal de Catalina House. La manta sobre el banco es de Matèria. Pavimento de piedra caliza Capri, 60x30, casi sin junta

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Sobre la mesa, jarrón de cristal de Catalina House. La manta sobre el banco es de Matèria. Pavimento de piedra caliza Capri, 60x30, casi sin junta

00311162. En el dormitorio, reina la sencillez. Lámpara Tolomeo, taburete de Catalina House y sábanas de Arkitektura

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En el dormitorio, reina la sencillez. Lámpara Tolomeo, taburete de Catalina House y sábanas de Arkitektura

Es una casita blanca perfecta, posada en el paisaje agreste de Formentera, sobre un lecho de grava de piedra autóctona, y rodeada de sabinas y pinos: una isla pequeña y cúbica en el interior de esa mágica isla balear, alargada como una lagartija. Está bien que hablemos de geometría y naturaleza (y del ancestral color blanco) al describir esta vivienda de dimensiones mínimas que ha realizado el arquitecto Marià Castelló. Se trata de una planta de 8x8 metros de lado, donde se ha incluido un programa de viviendas básico pero completo, en el que las zonas públicas (estar, comedor y cocina) actúan como espacios de distribución, logrando, así, estancias que podrían calificarse de espaciosas, dada la reducida escala predeterminada.

El conjunto de sala de estar y comedor constituye el espacio más generoso, que se prolonga hacia el exterior a través de la continuidad del pavimento y de una abertura de gran tamaño en la fachada este. Gracias a unos amplios paneles deslizables, la cocina puede fundirse espacialmente, cuando la ocasión lo requiere, con el estar-comedor. Las únicas estancias cerradas son el dormitorio, la sala de estudio y el baño. Resulta interesante señalar que se trata de un proyecto modesto desde el punto de vista presupuestario, que ha determinado la opción de un sistema constructivo sencillo (un muro de carga de bloque de hormigón aligerado) y una reducida paleta de materiales que, por lo demás, confieren un aura de serenidad y armonía a la vivienda.

El pavimiento de piedra caliza Capri, casi sin juntas y con acabado pulido en el interior y natural en el exterior, contribuye en gran medida a crear esa atmósfera austera y serena. Pero la gracia más evidente de esta pequeña casa reside en su entrada, con una pérgola que contiene un banco adosado y una mesa (diseñada por el arquitecto), y todo ello en el blanco más puramente ibicenco. La fachada (que da al este) se convierte, en cuanto amanece, en un perfecto reloj de sol a través de las sombras que proyectan –sobre la pantalla blanquísima de la pared, pero también sobre el suelo de caliza y la tierra de grava– las columnas de la pérgola. A medida que sube y baja el sol por su imperturbable órbita, las líneas de luz y de sombra nos dan la hora, nos hablan del tiempo.

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