Un refugio de montaña en solo 5 horas

Estudio Baragaño construye en la Asturias rural, para la familia de un paisajista inglés, un casa prefabricada contemporánea

Sofía Soláns

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Esta es la historia de una familia enamorada del paisaje asturiano y de unos arquitectos que construyeron su sueño en tan solo 5 horas, gracias a la magia de la prefabricación. La vivienda es un puzzle de módulos prefabricados, que se elaboraron durante 4 meses en un taller de Madrid y fueron trasladadas 600 kilómetros de distancia hasta Asturias para combinarse entre ellos.

La casa apuesta por la tecnología, pero se integra perfectamente en el entorno.

El estudio de arquitectura Baragaño Architects diseñó una casa de acero galvanizado, revestida en madera y pizarra. Una de las mayores dificultades con la que se encontraron es que debía integrase en un paisaje rural, con construcciones autóctonas, como el hórreo asturiano que se encuentra a poco metros dentro de la misma parcela. Decidieron apostar por la tecnología para la construcción e integrarla adecuadamente gracias su forma y acabados, demostrando la sensibilidad y respeto necesarios para construir en un entorno con tanto carácter.

El exterior se reviste de lamas de madera y pizarra.

La estructura se compone de 8 módulos de 2,5 x 5,30 metros unidos y repartidos en dos alturas. Los del piso inferior tienen forma cúbica y los del piso superior están angulados en su cara superior para formar el tejado a dos aguas.

El esqueleto, de acero galvanizado, se soldó in situ, y se revistió con delgadas lamas de madera. Además, parte de la fachada y el tejado se revistieron con pizarra que fueron colocadas por artesanos locales, acostumbrados al trabajo con este material.

Las escalera y los grandes ventanales son los protagonistas del interior.

En el interior, la gran protagonista es una escalera de acero galvanizado lacado en blanco que organiza el espacio. En la planta baja sectoriza cocina y salón, mientras que en la planta primera separa los dormitorios y baño. La extraordinaria belleza del paisaje exterior inunda cada una de las estancias de la vivienda a través de grandes ventanales y puertas de vidrio, que invitan a incluir el porche en los espacios domésticos.

Los módulos prefabricados se trasladaron en camiones hasta la finca.

Al tratarse de una construcción prefabricada, se redujeron costes gracias a la rapidez con la que se ensamblaron las piezas. Además, los módulos se fabricaron en un lugar alejado, reduciendo el impacto ambiental y acústico en la zona. En coherencia con el espíritu de ésta construcción los arquitectos decidieron compartir su proyecto con una licencia de código abierto.

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