El refugio más pequeño del Trópico

Casa Tiny, en el estado mexicano de Oaxaca, revive en clave contemporánea el experimento Walden

Bruno Muguruza

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A mediados del siglo XIX, Henry David Thoreau abandona la casa familiar de Concord y se instala en la cabaña que ha construido junto a la laguna de Walden. Pero no se marcha a los bosques para huir de todo sino para vivir la vida intensamente. A partir de esa experiencia escribe uno de los clásicos fundamentales del ensayo moderno, Walden, a su vez un experimento literario sin precedentes y un manual de autoayuda, pero con mucho fundamento: está escrito contra toda servidumbre y a favor de la felicidad como única riqueza del ser humano. Un estilo de vida solitario rodeado de naturaleza resulta un tránsito necesario para ser libre.

Cambiemos ahora de escenario: Puerto Escondido, en el estado de Oaxaca (México), donde la arquitecta Aranza Arino y Claudio Sodi construyeron Casa Tiny tomando como inspiración Walden. Esta cabaña contemporánea de hormigón, con detalles de madera para darle la justa calidez al ambiente, solo admite uno o dos huéspedes, como se induce de su nombre. Lo que ofrece, sobre todo, es tranquilidad. Dispone de un dormitorio, un baño y una cocina, con horno de leña para hacer pizzas. La terraza cuenta con una mesa de hormigón, ideal como comedor al aire libre. La pequeña piscina privada y la hamaca completan su oferta. Puro lujo, precisamente por su pureza.

Rodeada de vegetación y arena, se encuentra a solo cinco minutos andando de una playa sin mucho turismo, y de vecinos tiene al hotel Escondido, un establecimiento boutique, y Casa Wabi, una sensacional edificio de Tadao Ando destinado a residencia de artistas. Los dueños se ocupan de alquilar coche durante la estancia, de recogerte en el aeropuerto o llevarte de excursión a la laguna Manialtepec. Durante la época de lluvias –de mayo a noviembre–, el nivel del agua sube hasta que el río rompe su banco de arena y los seis kilómetros de la laguna se convierten en un maravilloso estuario.

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