Paseo por la poesía tectónica de La Casa del Bosque

David Quesada

Muros de mampostería, madera y acero cortén son los ingredientes con los que el estudio de Ramón Esteve ha creado la Casa del Bosque en Chiva, Valencia. La pureza geométrica de sus volúmenes se integra sin aspavientos con el entorno natural y genera espacios limpios y serenos, bañados de blanco y con una relación fluida entre el interior y el exterior gracias a los grandes paños de cristal y detalles como las escaleras de peldaños volados sin contrahuella.

En el video puede apreciarse cómo el mismo acceso a la casa genera ya una experiencia espacial de la vivienda. Dos grandes muros de piedra protegen la entrada. A medida que el visitante avanza, el espacio se va tornando más permeable, dejando entrever el jardín de la piscina a través de la celosía del porche de la cocina.

En el exterior destaca la piscina tipo infinity enrasada en el suelo, sin corona y con un revestimiento de gresite oscuro que refuerza la relación con el entorno, a la manera de una moderna alberca, y flanqueada por una terraza de madera y una escueta alfombra de césped.

Todo el programa de interiorismo se sustenta en los conceptos de simplicidad, materias nobles, armonía cromática y conexión visual fluida con la naturaleza del exterior. Las mesas de comedor y del porche han sido diseñadas por el propio estudio reproduciendo el esquema y la filosofía de la casa.

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