La otra costa francesa

Una cabaña contemporánea entre dunas y pinares en Cap Ferret (Francia), por Atelier du Pont

Txema Ybarra / Fotos: Takuji Shimmura

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Casa de vacaciones en Cap Ferret

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Apenas conocido fuera de Francia, Cap Ferret es uno de los destinos de mayor encanto de su litoral. Colonia de veraneo de boho-chics, es la respuesta de la costa atlántica a Cap Ferrat, en la costa Azul: estrellas de Hollywood, Louis Vuitton y taconazos frente a Lacostes, bicis y zapatos de barco. La geografía crea estilo: este rincón de Las Landas, situado a sólo una hora de Burdeos, es el final de una idílica lengua de arena que flanquea el canal de entrada a la bahía de Arcachon. Es decir, a un lado el Atlántico; al otro, unas aguas a merced de la marea. Cuando baja, lo que ocurre dos veces al día, parece como si le hubieran quitado el tapón a la bañera. El fango sale a flote, los barcos quedan encallados y se descubren las decenas de cultivos de ostras dispuestos en la orilla.

Francia, tan proteccionista, obliga a que los traspasos de las parcelas ostrícolas solo se den entre las familias que comenzaron este negocio a mediados del siglo XIX. Quizá sea un privilegio desmedido, pero hay que agradecer a sus miembros que hayan dado el tono arquitectónico a la zona, pues muchas casas de Cap Ferret, construidas con listones de madera, son un remedo de las viejas cabañas de estos “agricultores de la mar”, que es como les gusta que les llamen. Casi todas, por cierto, son dignas de una revista de decoración.

Respetando esa configuración de cabaña, el estudio Atelier du Pont escondió entre pinares esta casa de vacaciones compuesta de un módulo de madera "desestructurado". Su configuración está determinada por el deseo de afectar al mínimo y mimetizarse con el paisaje dunar que desciende con suavidad hasta la playa. También para aprovechar al máximo las vistas en derredor de tan privilegiado entorno, con originales cortes en sus vértices para crear claraboyas que miran al bosque. Los techos inclinados se construyeron sin canalones para que el agua y la pinada desciendan libremente por su superficie.

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