Un mito del modernismo brasileño

Departamento VA, renovación de una vivienda del singular edificio Bretagne, en São Paulo, por Pascali Semerdjian Arquitectos

Fotos: Ilana Bessler

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Bretagne es un edificio de indudable singularidad, tanta que arrecieron las críticas cuando se entregaron las llaves de sus 173 apartamentos en 1958. Promovido por el arquitecto João Artacho Jurado y de 18 pisos, se levanta en el barrio de Higienópolis, en São Paulo (Brasil). Sorprendió en la época por su planta en L, por mezclar sin miedo estilos y colores, y por sus numerosas zonas comunes: piscina, patio, salón de fiestas, restaurante, piano-bar… Además, todo el conjunto se viste de modernismo brasileño; el jardín de la azotea posee una cubierta parabólica donde es evidente la influencia de Oscar Niemeyer. Pero quizá más audaz fue la idea de crear 150 plazas de aparcamiento extra para que los dueños las pudieran explotar en régimen de alquiler y así no tener problemas para pagar los gastos de comunidad.

La obligada renovación del apartamento de estas páginas a cargo de Pascali Semerdjian Arquitetos respeta los elementos esenciales de este edificio y aportado una visión contemporánea a través de nuevos materiales. El acceso principal transcurre ahora a través de un túnel de acero corten, que sirve como conexión entre el área privada y la social. Este corredor es parte de la gran biblioteca que se extiende a lo largo de la sala de estar, y también alberga toda la historia de los propietarios: libros, lámparas, fotos y obras de arte, además de un bar. La sala de estar está dispuesta como un espacio único: sin separaciones reúne a la familia para cenar, escuchar música y mirar televisión.

El aparador y los muebles de la televisión, diseñados por el estudio, hacen referencia a la época dorada en la que se construyó el edificio: anillos de oro y mármol rosa conforman el primero, mientras que la madera y una malla metálica, el móvil del televisor. En la zona de dormitorios, de líneas sencillas, destaca por contraste el alegre cuarto de los niños: dos habitaciones pintadas de colores interconectadas por un área común, proporcionando individualidad y la coexistencia a los niños. La suite de la pareja tiene un cabecero tapizado de cuero que sirve de soporte para obras de arte y otros objetos.

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