En la mejor tradición nórdica

Espacios amplios y transparentes, dormitorios como balcones y una azotea entre los pinos. Todo en esta casa de Johan Arrhov es pura entrega al escenario natural que la rodea.

Fotos: Pere Peris

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En los alrededores de la casa, la belleza del paisaje es incuestionable: un lago baña las orillas de un bosque de altísimos pinos y una ladera de roca. Ahí, un banco de madera proporciona un lugar para contemplarlo. 

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Pinos de estilizados troncos envuelven la casa y forman parte también del interior ya que, desde el otro lado de los cristales, acompañan con sus figuras familiares y su firme verticalidad.

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El sofá es un diseño de Piero Lissoni para Cassina. Los cojines y mantas son de Teixidors, comprados en Matèria. La alfombra es de la firma sueca Dahl Agenturer. Lámpara de suspensión, modelo, Taraxacum 88 S, de Achille Castiglioni para Flos.

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En primer término, la butaca PK22, de Poul Kjærholm, editada por Fritz Hansen. A su lado, la mecedora J16, diseño de Hans J. Wegner que produce Fredericia. La mesa de centro es un diseño del arquitecto.

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Mesa PK 58, de Poul Kjærholm, y sillas Series 7, de Arne Jacobsen, producidas por Fritz Hansen. Lámpara Toio, de Achille & Pier Giacomo Castiglioni para Flos.

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Sobre la mecedora J16, una piel de oveja adquirida en una granja de los alrededores. Cojín, de Teixidors, comprado en Matèria. Lámpara Rosy Angelis, diseño de Philippe Starck para Flos. Sandalias, de Vialis.

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Láminas y pinturas de Marcel Lelienhof completan la imagen visual del estar. Sobre la chimenea, la lámpara Taccia, de los Castiglioni para Flos.

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El mobiliario integral de la cocina es un diseño del arquitecto, fabricado con madera lacada y encimera de mármol. Electrodomésticos, de Míele. Taburetes Steelwood, de los Bouroullec para Magis. Lámparas, de Flos. 

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El baño es un fabuloso mirador sobre el paisaje nórdico. Bañera, de Duravit; lavamanos, de Svedbergs; grifos, de Hansgrohe; cosmética de baño, de L’Occitane, y toallas, de Teixidors, adquiridas en Matèria.

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Mesa auxiliar, de acero y mármol negro, diseño del arquitecto. Ropa de cama, de Teixidors, a la venta en Matèria.

Mientras desarrollaban el proyecto, los arquitectos del estudio Arrhov Frick lo bautizaron con un nombre “de trabajo” provisional que luego se afirmó como definitivo: Casa de las Seis Paredes. Estamos en un paisaje costero de rocas y bosques de pinos, en las afueras de Estocolmo (Suecia).

La parcela es larga y estrecha, y se extiende entre la carretera y el mar. A partir de sólidos bloques de hormigón, la casa enfrenta con su estricta geometría y su fachada de cristal al espejo ondulante del agua azul y verdosa. Esas seis paredes de más de cinco metros de altura organizan la totalidad del espacio habitacional, con subdivisiones complementarias, a través de la distribución de los materiales y las aberturas entre las estancias.

Junto con los suelos, las paredes –su altura, su textura, su presencia envolvente y sus recortes flexibles– configuran los interiores con un poder estético casi escultórico. Poder que nace de un proyecto especialmente atento a la dimensión y materialidad de los espacios, a sus nexos de comunicación y su apertura al paisaje, a la ansiada luz de las regiones nórdicas. El entorno está compuesto de roca, mar y bosque de pinos. Múltiples pinos con troncos esbeltos que, como rectas columnas emplumadas, envuelven la casa (triplicándola en altura) y forman parte también del interior ya que, desde el otro lado de los cristales, acompañan con sus figuras familiares y su firme verticalidad.

Es conocida la tradición escandinava en el sabio tratamiento de los interiores, profundamente íntimos y confortables y, a la vez, relacionados con la naturaleza de un modo casi mágico. En el sentido de “unión” o “alianza” entre la doble faz de la casa (las pieles del interior y del exterior) y el espíritu potente del paisaje. La luminosidad deslizante sobre la superficie de los acabados, la relajante amplitud espacial y la meticulosa delicadeza en la selección de diseños (en los muebles, tapizados, lámparas…) crean una nueva versión del confort doméstico nórdico, enraizado tanto en la tradición como en la modernidad.

En el salón, las tres lámparas diseñadas por Achille & Pier Giacomo Castiglioni y por Philippe Starck (dos de techo y una de mesa) iluminan texturas por la noche y se muestran de día en su carácter de objetos de culto. Un universo creado por la secuencia de seis paredes de uso múltiple, entre pinos.

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