El loft soñado

Un taller convertido en un moderno apartamento en Holanda, del estudio de EVA

Natalio Martín

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Los detalles de acero en puertas, ventanas, aportan carácter al espacio

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Los detalles de acero en puertas, ventanas, aportan carácter al espacio

Fachada del edificio construido a finales del S.XIX

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Fachada del edificio construido a finales del S.XIX

Sus 20 metros de profundidad están perfectamente distribuidos

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Sus 20 metros de profundidad están perfectamente distribuidos

Los muebles reafirman la intención funcional de la vivienda

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Los muebles reafirman la intención funcional de la vivienda

La combinación de elementos y materiales está muy bien compensada. Una escalera de aspecto industrial da paso a las plantas superiores

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Una escalera de aspecto industrial da paso a las plantas superiores

AYD LOFT64-06. La luz llena cada rincón de la vivienda

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La luz llena cada rincón de la vivienda

El ladrillo visto hace un guiño al pasado del edificio

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El ladrillo visto hace un guiño al pasado del edificio

AYD LOFT64-09. Una gran caja de madera central acoge baños, cocina, trastero y aseos, conectando las plantas entre sí

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Una gran caja de madera central acoge baños, cocina, trastero y aseos, conectando las plantas entre sí

AYD LOFT64-10. El baño consta de un gran ventanal con vistas al vacío que lo llena de luz y prolonga visualmente el espacio

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El baño consta de un gran ventanal con vistas al vacío que lo llena de luz y prolonga visualmente el espacio

AYD LOFT64-07. El baño es un pequeño spa minimalista

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El baño es un pequeño spa minimalista

AYD LOFT64-08. El cristal y las transparencias juegan un papel importante en el proyecto

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El cristal y las transparencias juegan un papel importante en el proyecto

El proyecto Sixty Four, diseñado por el estudio de arquitectura EVA, con sede en Utrecht, nos traslada a una construcción de finales del siglo XIX, que en las últimas décadas funcionó como oficina-taller en Bolduque, la capital de la provincia de Brabante Septentrional de los Países Bajos. Los propietarios de este edificio son una pareja que trabaja en la moda y que buscaba en su nuevo hogar rememorar los espacios que les habían conquistado durante el periodo que vivieron en Nueva York.

Para reconvertirla en el fantástico loft de 200 metros cuadrados que es hoy, los arquitectos se enfrentaron a diferentes inconvenientes. El más importante fue la luz, puesto que el edificio sólo recibe luz natural en su fachada delantera y en la trasera, un dato importante si tenemos en cuenta que tiene 20 metros de profundidad, típico en las construcciones de la zona. Con esta premisa, proyectaron para el nuevo trazado hasta tres huecos cenitales acristalados, para conseguir así que la luz penetre en cada rincón de la vivienda. Las líneas puras, los espacios abiertos y el blanco en las paredes maximizan la sensación de luminosidad.

Los elementos industriales como la escalera, el acero en los marcos de las puertas y ventanas o las vigas, así como el ladrillo visto en algunas de sus paredes, recuerdan el pasado de la vivienda y le otorgan un aspecto cosmopolita y muy actual. Los muebles terminan de declarar su intención funcional y complementan el espacio a la perfección. Tanto el baño como los aseos, el trastero y la cocina, se han agrupado en un solo volumen de madera de gran formato, que conecta las plantas entre sí. El baño, a modo de pequeño spa, merece una mención especial, por el gran ventanal con vistas al vacío de la escalera. Todo un juego de líneas, materiales y transparencias que conforman el loft soñado por muchos.

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