La casa prefabricada sube de nivel

Homm lleva en grúa hasta una urbanización de Madrid su primera vivienda de hormigón

Txema Ybarra

De diseño

De diseño

El margen del arquitecto es muy grande en la casa prefabricada de Homm. En esta vivienda, el módulo trasero se desplazó ligeramente para crear una entrada con personalidad. 

Terreno a punto

Terreno a punto

Como paso previo al 'depósito' de la casa, es necesario una cimentación del terreno. En previsión de que la casa crezca en el futuro, se aconseja que también se cimente aquella zona por donde se ampliará. 

Terraza con peso

Terraza con peso

En el jardín de la vivienda se colocó una losa del mismo material, hormigón blanco, a modo de terraza.  

Sin estridencias

Sin estridencias

Todo el mobilario, de marcada modernidad, está en sintonía con el diseño de la casa.

Arbolado intacto

Arbolado intacto

La instalación con la mínima intervención de la casa prefabricada permitió que se conservaran todos los árboles de la parcela. 

Máximo minimalismo

Máximo minimalismo

El interior de la casa guarda el mismo estilo minimalista del exterior, con superficies limpias y armarios que se mimetizan con las paredes.

Hasta el techo

Hasta el techo

Todas las ventanas de la casa funcionan como puertas, elevándose su marco hasta el techo para que entre la máxima cantidad de luz.

Fachada limpia

Fachada limpia

Solo se observan las junturas de los modulos, que se pueden acompañar de superficies estriadas, con la estampación que elija el cliente, gracias a un versátil sistema de gomas que marca las líneas cuando se inyecta el hormigón. 

Volcada al exterior

Volcada al exterior

La versatilidad de la modulación permitió que la casa contara con un gran porche en la parte trasera, que mira al jardín. 

Galería

La casa prefabricada no goza del mayor prestigio en nuestro país, al asociarse a malas calidades y a cero diseño. Con su primera vivienda, la flamante empresa Homm se ha propuesto echar por tierra este prejuicio sin dejar ninguna cuestión al aire. Levantada en una urbanización de Las Rozas (Madrid) exhibe una estampa de modernidad minimalista tanto por su forma elemental –se trata de dos prismas corridos levemente uno con respecto al otro– como por el material de construcción: hormigón blanco finamente pulido, que garantiza una durabilidad casi eterna.

Esa es la base a partir de la cual puede partir cualquier casa que se encargue a esta empresa integrada en el grupo industrial Velatia: hormigón –blanco o gris, pintado y estriado en ocasiones– y módulos que entren en un trailer para transportar desde la fábrica en Seseña (Madrid). Otro límite es la altura: dos pisos. A partir de aquí, podemos darnos el placer de contar con los mejores proveedores y buscar el diseño que mejor se adapte a nuestros gustos.

En el caso de esta vivienda de 250 metros cuadrados, las carpinterías son de Technal, la cocina de Santos, los baños de Roca, los suelos de Neolith y la cristalería de Saint Gobain. Por si quedaba alguna duda de que la casa prefabricada o vivienda industrializada, como también se le ha llamado, puede ser todo lo lujosa que uno quiera.

Además, su montaje en fábrica permite la integración de todas las instalaciones con la máxima precisión, sin que haya las habituales sorpresas de última hora. En esta ocasión la energía se obtiene mediante un sistema de aerotermia que suministra calor y frío por suelo radiante, así como el agua caliente sanitaria ACS. La cobertura continua de aislamiento tiene el espesor que aconseja las condiciones climáticas del lugar.

La fabricación de la casa no lleva más de cinco meses y en dos semanas se puede entrar a vivir desde que los camiones llegan a la parcela, que previamente habrá que cimentar. En el terreno solo hay que ensamblar los módulos y establecer las conexiones a las tomas generales. Debido a la normativa de transportes, los módulos no tienen más de 5x7 metros. Por debajo de estas medidas, todo se puede.