Islandia con otro color

Casa de vacaciones de madera y hormigón minimalista sobre la cresta de un barranco, por el estudio Gláma Kím Arkitekture

Fotos: Nanne Springer

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Casa de vacaciones en Islandia, por Gláma Kím Architects.

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Casa de vacaciones en Islandia, por Gláma Kím Architects.

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Casa de vacaciones en Islandia, por Gláma Kím Architects.

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Casa de vacaciones en Islandia, por Gláma Kím Architects.

Islandia es uno de los países de geografía más dramática que pueda existir. Situada en el extremo norte de la tierra, sobrevive gracias al calor de sus volcanes, que han esculpido la isla con fuego. En uno de esos parajes sin par se levanta esta casa de verano construida con madera y hormigón sacando el máximo partido a la naturaleza circundante.

El estudio Gláma Kím Arkitekture diseñó este retiro hedonista y espiritual sobre la cresta de un barranco, sobrevolando un acantilado, un lago y una cadena montañosa. En este escenario a medio camino entre Juego de Tronos y el Señor de los Anillos optaron por lo más sensato: construir el edificio bajo los códigos de la arquitectura minimalista, porque lo mejor era pasar desapercibido, aunque un ejercicio de sutiliza tan exquisito no lo haya conseguido al menos de cara al público ávido de buen diseño y arquitectura.

El diseño de la vivienda maximiza el vínculo entre el interior y el paisaje, optimizando la luz natural. Tres volúmenes rectangulares crean en el espacio que dejan entre ellos una terraza cubierta. Construida con hormigón negro, la estructura central alberga los principales espacios públicos, donde la cocina y la sala de estar tienen un diseño de planta abierta. Las paredes acristaladas, que dominan el paisaje, inundan esta zona de luz solar. A los lados, las estructuras de madera de cedro acogen las habitaciones para la familia y los invitados, ofreciendo un espacio de vida privado y confortable.

La decoración de esta casa de vacaciones presenta una fusión de superficies de madera rústica y de muebles de líneas mínimas, así como texturas llamativas y varios tonos de gris. Un piso de terrazo brinda personalidad particular a la cocina, mientras que las telas estampadas de los sofás invitan a los huéspedes a tumbarse relajadamente. Como contrapunto a la paleta neutral, el paisaje dispensa colores vibrantes. Así, el cielo azul y las montañas verdes se convierten en una pieza central del diseño de todo el interior.

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