El tiempo no pasa en el Alentejo

Finca reformada y convertida en hotel rural por Manuel Aires Mateus en Portugal

Carolina Man / Fotos: Nelson Garrido

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AIRES-MATEUS-2. La casa ofrece una imagen arquetípica de construcción rural, matizada por las grandes aberturas de corte moderno que aportan abundante luz y vistas al interior

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La casa ofrece una imagen arquetípica de construcción rural, matizada por las grandes aberturas de corte moderno que aportan abundante luz y vistas al interior

AIRES-MATEUS-1. Una arcada enmarca el campo y los pastos de esta finca de mil hectáreas con río, estanques y alcornoques

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Una arcada enmarca el campo y los pastos de esta finca de mil hectáreas con río, estanques y alcornoques

AIRES-MATEUS-6. Manuel Aires Mateus diseñó la piscina de 400 metros cuadrados con vaso desbordante y corona a modo de playa u orilla para que se integrara mejor en el paisaje

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Manuel Aires Mateus diseñó la piscina de 400 metros cuadrados con vaso desbordante y corona a modo de playa u orilla para que se integrara mejor en el paisaje

AIRES-MATEUS-12. Sillones Chemise, de Piero Lissoni para Living Divani. Mesillas de madera realizadas a medida

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Sillones Chemise, de Piero Lissoni para Living Divani. Mesillas de madera realizadas a medida

AIRES-MATEUS-11. Sillas Thonet, y lámparas Ovonelpiatto, de Massimiliano y Raffaele Alajmo para Davide Groppi

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Sillas Thonet, y lámparas Ovonelpiatto, de Massimiliano y Raffaele Alajmo para Davide Groppi

AIRES-MATEUS-3. La cocina exhibe líneas geométricas y actuales que encajan a la perfección en la austeridad estética del interior. La encimera de la isla, de mármol blanco, integra las placas de cocción

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La cocina exhibe líneas geométricas y actuales que encajan a la perfección en la austeridad estética del interior. La encimera de la isla, de mármol blanco, integra las placas de cocción

AIRES-MATEUS-8. Azulejos hechos a mano revisten las paredes del baño, y baldosas de arcilla, los suelos

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Azulejos hechos a mano revisten las paredes del baño, y baldosas de arcilla, los suelos

AIRES-MATEUS-7. En las cuatro suites conviven el mobiliario contemporáneo con objetos antiguos o artesanales, como las sillas de la imagen

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En las cuatro suites conviven el mobiliario contemporáneo con objetos antiguos o artesanales, como las sillas de la imagen

AIRES-MATEUS-13. Apoyado en el suelo, un espejo antiguo heredado

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Apoyado en el suelo, un espejo antiguo heredado

En su finca familiar del Alentejo, João y Andreia Rodrigues levantaron, en colaboración con el arquitecto Manuel Aires Mateus, Casa no Tempo, un refugio blanco, de un estilo rural atemporal, donde todo es esencialmente bello. La finca perteneció al abuelo de João, quien quiso que la disfrutaran y cuidaran las siguientes generaciones. Su nieto tiene gratos recuerdos de infancia, de cuando acompañaba a su abuelo a cazar. Y deseaba darle una nueva vida a la finca, sirviéndose de la arquitectura para enlazar el pasado del lugar con el futuro, creando un marco atemporal donde gozar de campos de alcornoques, pastos, estanques y arroyos.

Aquí y allá, las piedras graníticas afloran y destacan entre los árboles o el agua como elementos de señalización dispuestos al azar. Es un idílico entorno que invita a los huéspedes de Casa no Tempo a explorarlo y a vivirlo. La ayuda y el asesoramiento de su buen amigo el arquitecto Manuel Aires Mateus resultó fundamental. Ya venían de triunfar juntos en otro original proyecto de alojamiento rural, Casas na Areia. Volvieron a construir una casa arquetípica, de una sola planta y con cubierta a dos aguas, con superficies teñidas de blanco y suelos tradicionales de barro seco que se mantienen cálidos gracias a la calefacción radiante.

El mobiliario es escueto y sencillo, combinando piezas de estilo minimalista con objetos artesanales. En los cuatro dormitorios-suite, las camas, armarios de madera y sillones de líneas simples ofrecen un confort contemporáneo y conviven con piezas decorativas que hablan del lugar y de sus tradiciones. Mullidos sofás tapizados de blanco ofrecen acomodo en el estar y en el plácido e íntimo rincón de la chimenea.

Una moderna cocina, blanca, con la encimera hecha en mármol del país, permite instalarse en el presente a la hora de cocinar. Un comedor corre en paralelo a la barra de la cocina, equipado para diez comensales, con una larga mesa de madera maciza y sillas Thonet a su alrededor. Este espacio se convierte a lo largo del día en el lugar de reunión familiar, de largas sobremesas envueltas en la brillante luz del Alentejo o en la sonora oscuridad de esta finca habitada por variadas especies de pájaros y animales de bosque. Y un denominador común en todas las estancias: los generosos ventanales y aberturas que dejan que la vista se pierda en la infinidad de esta naturaleza agreste y domesticada a la vez.

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