Ibiza al natural

Casa Alegre, de Víctor Rahola, Jorge Vidal, Marcos Catalán y Víctor Bergnes

Fotos: Eugeni Pons

La casa se muestra apaisada y luminosa, esculpida con materiales tectónicos –piedra, hormigón– pero abrazada por la naturalidad liviana del sisal y el cáñamo. Chimenea Ergo, de Focus

La casa se muestra apaisada y luminosa, esculpida con materiales tectónicos –piedra, hormigón– pero abrazada por la naturalidad liviana del sisal y el cáñamo. Chimenea Ergo, de Focus

El proyecto arquitectónico consistió en la reforma de una estructura de hormigón ya construida para generar unas relaciones más abiertas y fluidas entre el interior y el exterior

El proyecto arquitectónico consistió en la reforma de una estructura de hormigón ya construida para generar unas relaciones más abiertas y fluidas entre el interior y el exterior

El desnivel del terreno ha permitido crear dos zonas de día a diferentes niveles

El desnivel del terreno ha permitido crear dos zonas de día a diferentes niveles

En el salón del nivel superior, el sofá Marenco, de Mario Marenco para Arflex, y las butacas Hunting chair, de Børge Mogensen para Fredericia. A la derecha, la lámpara Tube Light, de Eileen Grey para Classicon

En el salón del nivel superior, el sofá Marenco, de Mario Marenco para Arflex, y las butacas Hunting chair, de Børge Mogensen para Fredericia. A la derecha, la lámpara Tube Light, de Eileen Grey para Classicon

Los sofás modulares del salón inferior son un diseño de Estudio Marcos Catalán, al igual que las mesas de centro. Al fondo, un clásico del diseño español, la lámpara TMM, de Miguel Milá para Santa & Cole

Los sofás modulares del salón inferior son un diseño de Estudio Marcos Catalán, al igual que las mesas de centro. Al fondo, un clásico del diseño español, la lámpara TMM, de Miguel Milá para Santa & Cole

Sobre la alfombra de sisal, dos chaise-longue, modelo Tokio, diseño de Charlotte Perriand para Cassina, y la lámpara Cesta, de Miguel Milá para Santa & Cole. El banco de madera de iroco es un diseño de Estudio Marcos Catalán

Sobre la alfombra de sisal, dos chaise-longue, modelo Tokio, diseño de Charlotte Perriand para Cassina, y la lámpara Cesta, de Miguel Milá para Santa & Cole. El banco de madera de iroco es un diseño de Estudio Marcos Catalán

La mesa de comedor, con sobre de corcho, es un diseño de Estudio Marcos Catalán. Sillas Wild Chair, de Piero Lissoni para Pierantonio Bonacina

La mesa de comedor, con sobre de corcho, es un diseño de Estudio Marcos Catalán. Sillas Wild Chair, de Piero Lissoni para Pierantonio Bonacina

El mobiliario de cocina es de la firma Dada. Electrodomésticos, de Neff. Sobre la mesa, la lámpara ASA, de Miguel Milá para Santa & Cole

El mobiliario de cocina es de la firma Dada. Electrodomésticos, de Neff. Sobre la mesa, la lámpara ASA, de Miguel Milá para Santa & Cole

Junto al dormitorio principal se ha habilitado un acogedor rincón de lectura. Silla Plywood, de los Eames, editada por Vitra. Sobre la cama, una bandeja de CoriumCasa

Junto al dormitorio principal se ha habilitado un acogedor rincón de lectura. Silla Plywood, de los Eames, editada por Vitra. Sobre la cama, una bandeja de CoriumCasa

La cama, de madera y sisal, es un diseño de Estudio Marcos Catalán. Sábanas de lino, de Filocolore

La cama, de madera y sisal, es un diseño de Estudio Marcos Catalán. Sábanas de lino, de Filocolore

Galería

Si alguien se construye una casa en Ibiza es, sobre todo, para disfrutar de la belleza de un paisaje superior y la bonanza de su clima, que permite la vida al aire libre, tanto de día como de noche. Días y noches de olas espumosas y de sol, podríamos resumir. Por eso, el nombre Casa Alegre le viene como anillo al dedo a este proyecto de los arquitectos Víctor Rahola Aguadé y Jorge Vidal, con interiorismo a cargo de Marcos Catalán y Víctor Bergnes. Es una casa de piedra, de hormigón, de vidrio, de madera de teca, de hilo sisal y de caña. Una lista de materiales que es toda una declaración de principios, porque representan la naturaleza del lugar, porque saben dialogar entre ellos y porque –gracias a esa activa complementación– el proyecto sale ganando en armonía y libertad de movimientos para los habitantes de la vivienda.

La arquitectura ha creado espacios distribuidos en dos plantas apaisadas y luminosas, y algunos materiales no demasiado frecuentes (el hilo sisal, el cáñamo) suavizan la rotundidad de la geometría con tapizados y cortinas vegetales que dan a los interiores una notable calidez mediterránea y tamizan la entrada de luz.

La planta superior está concebida como un pabellón que se organiza en tres zonas forradas en parte con hilo sisal y con un mobiliario que acentúa la horizontalidad. Por su parte, la planta inferior (con un gran salón, tres habitaciones y una sala de juegos) se articula alrededor de un gran porche de hormigón y piedra ibicenca, que cruza la casa de manera transversal. Una gran mesa de corcho y una encimera baja de tablones de teca marcan el eje principal de la sala y dibujan las diferentes zonas. Las alfombras de cáñamo enmarcan ámbitos donde el mobiliario busca identificarse con la atmósfera mediterránea y enfatizar la relación con el exterior.

Es notable, en ambas plantas, el diálogo que se establece con frescura y elegancia entre la piedra, el hormigón, el cristal, la madera de teca y los tejidos vegetales. Algo que es posible disfrutar desde los amplios y abiertos interiores, pero que conviene también detenerse a admirar desde el jardín delantero, al acceder a la casa. Desde aquí apreciamos la combinación de los planos horizontales (las dos plantas rectas y apaisadas) y verticales, con el nivel inferior cavado en la tierra.

Un muro de piedra delimita la zona de acceso (con pinos mediterráneos y encinas) y sirve de telón lateral al gran porche que elabora la continuidad entre el luminoso interior y el aún más luminoso exterior. El pavimento de pedregullo dialoga, también, con la piedra caliza de los muros y el hormigón de la cubierta y de los suelos pulidos con polvo de cuarzo. Desde aquí vemos –a través de las estancias, más allá de sus delicias domésticas– el azul del mar. Y desde aquí (en el momento en que arribamos a la casa) adivinamos un regalo especial para la vista y los sentidos. Al acercarnos, encontramos esos tapizados de hilo sisal, esas cortinas y alfombras de cáñamo que nos hacen sentir en un Mediterráneo dulce y cálido.