La fórmula de la felicidad neozelandesa

Cabaña contemporánea a las afueras de Auckland diseñada por el arquitecto David Maurice para él y su familia

Fotos: Jo Smith

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En un país colonizado en fechas relativamente recientes por los europeos como Nueva Zelanda, ese pasado sobrevive en una idealización de la vida en el campo en aquellas cabañas de madera. Pero no es necesario volver al bosque pasando penurias. Al contrario: a la ecuación se puede añadir, por ejemplo, un par de jacuzzis o una magnífica chimenea de hormigón al aire libre. Así lo ha hecho David Maurice, al frente de LTD Architectural Design Studio, en su nueva casa de vacaciones a las afueras de Auckland, a solo 50 kilómetros de la capital del norte.

Escondida entre árboles, arbustos y helechos, la casa se compone de dos plantas, con la última abuhardillada, destinada al dormitorio principal, y la primera abierta generosamente al exterior. Hay una intensa conexión en diversos niveles: entre el interior y el exterior y entre la familia de este arquitecto, hasta el punto de que el salón está conectado directamente con el cuarto de juego de los pequeños, que incluso se puede vigilar mientras David bebe un vino con su mujer desde los mencionados jacuzzis. Desde el dormitorio de arriba se vigilan el salón y su chimenea.

Por dentro y por fuera la casa está forrada de tablones de ciprés macrocarpa, de origen californiano y plantado en nueva Zelanda desde hace tiempo, de forma que se considera ya una especie local. Destaca la contraposición de acabados entre su uso fuera y dentro, dando tonos diametralmente opuestos pero manteniendo una continuidad de líneas. Su estructura se reforzó con hierro galvanizado para conferirle un mayor aspecto de cabaña. La ventilación cruzada y una correcta orientación al sol evitan el uso intensivo de calefacción o de sistema de aire acondicionado. Otro acierto fue apostar por una paleta de colores cálida y sin estridencias para afrontar debidamente el caos de esta joven familia.

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