Un espacio mental y afectivo

Las características espirituales más que físicas definen esta casa en Kuwait, según sus autores, AGi Architects

David Quesada

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Al fondo, una composición de sofás Edmond, de Carlo Colombo para Flexform, mesas de centro 45º, de Ron Gilad para Molteni, y la alfombra Astral, de Limited Edition. En primer término, butacas Boss, de Flexform, y mesa de centro Soori, de Soo Chan para Poliform.

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La chimenea es un diseño de los arquitectos. Al fondo, la butaca Pillow y la mesa auxiliar Assaya, diseño de Satyendra Pakhalé. Ambas, de Poltrona Frau.

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Una celosía metálica tamiza las vistas desde la calle.

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Los patios interiores se han revestido con mármol gris pulido. Butaca y mesa Vieques, diseño de Patricia Urquiola para Kettal.

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En uno de los vacíos interiores se ha ubicado la piscina.

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Lámparas de suspensión String Light, de Michael Anastassiades para Flos. Aplique de techo modelo 38, de Bocci.

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Sofá Shanghi, de Carlo Colombo para Poliform. Lámparas de suspensión Etch Brass, de Tom Dixon.

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Junto a los sofás Shangai, las mesas de centro Bigger, diseño también de Carlo Colombo para Poliform.

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En el nivel superior se ubican las estancias privadas de los padres, con una disposición privilegiada que les permite dominar la actividad interior de la casa.

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La fachada exterior es de cerámica blanca rugosa.

Para Joaquín Pérez- Goicoechea y Nasser B. Abulhasan, arquitectos formados en la Universidad de Harvard y fundadores del estudio AGi Architects, palabras como "casa", "villa" o "palacio" no encajan con la materialización formal y la jerarquía espacial de este edificio residencial construido en Mesillah (Kuwait). Ellos prefieren hablar de "hogar", un concepto que alude más a características mentales y afectivas que físicas. Por ello no dudaron en bautizar este proyecto como Nirvana Home, en alusión a ese estado mental que tiene efectos en el plano físico y espiritual, y que incluso para los más avezados a la meditación resulta tan difícil de alcanzar.

En un plano más práctico, la casa es también un reflejo de la cultura árabe donde se desarrolla. Así, su contacto con el lugar en la planta de acceso es un nivel público dedicado a la socialización, a la reunión con amigos y familiares. Para ello, se han creado espacios que se miran entre sí, sin ninguna relación con el entorno y comunicados unos a otros a través de patios.

La sucesión de vacíos geométricos en un mármol gris pulido contrasta con el exterior en cerámica blanca y rugosa. La dualidad de texturas se asemeja a la que encontramos en una cantera de mármol, donde contrastan los vacíos geométricos y pulidos de los bloques sustraídos y el terreno natural de la montaña.

Dentro de Nirvana Home, poco a poco, escalón a escalón, el horizonte y el mar empiezan a ser dominantes y el edificio queda marcado por una gran diagonal, que desplaza la masa para conseguir la máxima transparencia, permitiendo mirar hacia el mar a estancias ubicadas en distintas fachadas. Esta estrategia genera vacíos en cadena que se convierten en patios tridimensionales que albergan jardines en diferentes alturas y sirven de lugar de encuentro para padres e hijos. En el último nivel de Nirvana Home se encuentran los espacios privados de uso exclusivo para los padres, con una situación privilegiada, que les permite dominar la actividad interior de la casa sin perder de vista el mar y el horizonte.

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