El reino de la luz

El estudio Cano y Escario y la firma Iconno han colaborado en el proyecto de interiorismo de este ático de espacios abiertos y comunicados

Ana Basualdo / Fotos: Silvia Paredes

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La mezcla de materiales recrea la “casa de luz” que pidió el cliente.

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Sofá Groundpiece, de Antonio Citterio para Flexform. Mesas de centro Tray, diseño de Giuseppe Bavuso para Rimadesio.

 

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Librería componible Opus, de Giuseppe Bavuso para Rimadesio. Sillas Softshell, de los Bouroullec para Vitra. Lámpara de suspensión Halo Lineal, de Martín Azúa para Vibia.

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La búsqueda de una madera vivida para el pavimento ha llevado a elegir el suelo Lignum Elite con acabado roble natural. Equipo audiovisual de Bang & Olufsen, con sistema de altavoces Beolab 18.

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La fina perfilería de las ventanas PanoramAH! crea frentes transparentes para una relación abierta entre el interior y el exterior. En el salón, la lámpara suspendida Algorithm, diseño de Toan Nguyen para Vibia.

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Mobiliario de cocina, modelo S2, de la serie Pure, de SieMatic. Taburetes Master, de Philippe Starck y Eugeni Quitllet para Kartell. Lámparas de suspensión Flûte, de Franco Raggi para FontanaArte.

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Reflejándose en el armario Cover, de Rimadesio, la cama Groundpiece, de Antonio Citterio para Flexform, con cabecero Abacus, también de Rimadesio. Lámparas Slim, diseño de Jordi Vilardell para Vibia.

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Para el armario del dormitorio se ha elegido una combinación del sistema de puerta corredera Graphis Light, con panel de vidrio reflectante, y el sistema de puertas batientes Cover, ambos de Giuseppe Bavuso para Rimadesio.

En medio de la luz, la escalera opera en el espacio con un gran poder visual, desde su base hecha de piezas de mármol cortada a medida. La zona de la escalera es el centro de esta vivienda promovida por Gestilar (un ático situado en Valdebebas, Madrid) y varias son las funciones que le ha otorgado su elaborado diseño. Además de asumir su papel esencial en la relación entre el exterior y el interior y de ser el punto en que se separan las zonas de día y de noche, este espacio concentra la reserva energética de la casa.

Durante el invierno, la grava negra y la pared a doble altura de madera de roble acumulan calor; y frescura, en verano. Descatamos el poderoso efecto visual de la escalera en medio de la luz porque este es el elemento natural hacia el que tiende y se abre toda la casa. El cliente había pedido al estudio Cano y Escario: “Quiero una casa de luz”. La frase lo dice todo: no una casa “con mucha luz”, sino “de luz”, de pura luz. A través de un diálogo permanente con el exterior, con grandes cristaleras, se ha logrado una entrada suntuosa de luz natural.

El proyecto de interiorismo y el mobiliario (a cargo de la firma Iconno) participan de modo vital en la construcción de la casa luminosa. El sofá modular, la lámpara suspendida del techo por una estructura tubular flotante, la madera de roble desgastada y el juego de superficies blancas y negras son agentes creadores de elegancia. Desde una puerta corredera integrada en el panelado de la escalera accedemos a la cocina, que resumen la filosofía del proyecto al combinar diseño, alta tecnología y sostenibilidad.

En la zona nocturna, una iluminación difusa se refleja en el tapizado de paneles flexibles. Un vestidor acristalado da paso al baño principal, donde la luz cenital cae sobre la tonalidades grises de mármol, sobre esa textura áspera que imita la madera cortada a mano creando un juego de sombras, reflejos y contrastes que convierte ese espacio en un mundo de encanto contemporáneo. La “casa de luz” está hecha de materiales (maderas naturales, vidrios, mármoles…) y de espacios abiertos, de interiores que se prologan en varias terrazas, de zonas acuáticas (jacuzzi, piscina) y de la vegetación elegida por elegida por el proyecto paisajistico de Linquidambar. En los interiores impera la luz natural y, desde la terrezas, el cielo se funde con el paisaje. Una combinación que es como una caricia para los sentidos.

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