10 claves para tener la casa perfecta

Salón de vivienda proyectada por Marc Merckx. Foto: Pere Peris

Salón de vivienda proyectada por Marc Merckx. Foto: Pere Peris

1

Un proyecto personal e intransferible

La casa de nuestros sueños es, ante todo, la que se ajusta como un guante a nuestros gustos y necesidades. Por eso existen tantas casas ideales como personas. Paradójicamente, las mejores casas son aquellas que nunca están “acabadas”, que siempre están en permanente mutación, porque así es nuestra vida: un cambio constante. Los expertos lo tienen claro: para ellos, los mejores objetos, materiales y colores son aquellos que saben acompañarnos y encuentran su acomodo en cualquier espacio y en cualquier momento de nuestra existencia.

2

La luz natural, fuente inagotable de bienestar y eficiencia energética


Está más que demostrada la relación directa que existe entre la luz natural y nuestro equilibrio físico y mental. Por eso es importante que nuestra casa adopte la mejor orientación según su ubicación para aprovechar al máximo los rayos del sol. Pero también hay que modular su entrada para evitar sobrecalentamientos innecesarios, con estrategias tan sencillas como aleros, porches, celosías, persianas y cortinas. En el interior conseguiremos multiplicar los efectos de la luz recurriendo a materiales, acabados y texturas que la reflejen. En este sentido, el color blanco, las maderas blancas y las superficies pulidas son la mejor opción. Y no olvidemos que cuanta más luz natural, menos gasto en iluminación.

Proyecto de Marià Castelló. Foto: Eugeni Pons

Proyecto de Marià Castelló. Foto: Eugeni Pons

3

Un buen aislamiento para el mejor confort

Los materiales aislantes juegan un papel determinante en la regulación óptima de la temperatura en su interior. En invierno evitan que el calor que se genera dentro se escape y en verano que las altas temperaturas calienten en exceso el interior. Los materiales naturales (celulosa reciclada, corcho, tableros de fibras expandidas de madera, lana de oveja, vidrio celular, perlita, etc.) son los más adecuados porque, al igual que ocurre con los tejidos con los que nos vestimos, son los que mejor permiten “transpirar” la piel del edificio, facilitando el intercambio de vapor entre el interior y el exterior.

4

Continuidad con el paisaje, pervivencia en el tiempo

Las mejores casas siempre se construyen a favor del paisaje, nunca a sus espaldas. Nuestra climatología facilita una vida volcada al exterior, y nada resulta más agradable que reproducir esa fluidez espacial a través de patios, terrazas, jardines, porches y materiales y colores que formen parte de ese exterior. Una continuidad que también debe contemplarse en el tiempo, valorando una arquitectura que sea capaz de pervivir sin quedar obsoleta.

Sofá de tapicería de algodón ecológico

Sofá de tapicería de algodón ecológico

5

Un ambiente favorable

Cada vez se presta más atención a la calidad y la salud del ambiente doméstico. Por eso es importante rodearse de materiales que estén libres de sustancias nocivas (como los compuestos orgánicos volátiles que emiten las pinturas convencionales y las maderas acabadas con barnices y lacas químicas). Otros “enemigos” ocultos que conviene mantener a raya son las radiaciones electromagnéticas procedentes de la instalación eléctrica o de los dispositivos inalámbricos cada vez más presentes en nuestros hogares (redes wi-fi, teléfonos móviles). El agua que consumimos también es un factor de salud y bienestar, y eso se refleja, por ejemplo, en la progresiva implantación de piscinas naturales, que prescinden de los tratamientos químicos convencionales.

6

La casa "mutante": espacios flexibles y multifuncionales

Alineándose con los nuevos estilos de vida, las casas actuales tienden hacia una organización flexible del espacio que elimina las rígidas compartimentaciones anteriores y opta por delimitar las funciones mediante soluciones “blandas” como tabiques removibles, cambios de color y material en los revestimientos, o la propia disposición del mobiliario. Este, además, es cada vez más polivalente para responder a la nueva hibridación funcional. Unir ambientes es sumar metros.

7

Indentificarse con el lugar

Para apropiarse de un lugar y proyectar a través de él la propia identidad no siempre es necesario “arrasarlo” y destruir su esencia e historia; de hecho, algunos expertos creen que esta última estrategia en realidad acaba creando proyectos clónicos muy alejados de las intenciones de sus usuarios. El respeto por el pasado de una casa, en forma de recuperación de viejos suelos, vigas y paredes, no solo contribuye a la identidad única de sus habitantes; a menudo resulta la opción económicamente más eficaz.

8

Ayudemos al planeta y nos sentiremos mejor

Saber que contribuimos a la sostenibilidad del planeta con nuestros pequeños gestos cotidianos también nos aporta bienestar. La tecnología, bien empleada, puede ser una valiosa aliada para vivir mejor dentro y fuera de casa. Para ello están las lámparas de bajo consumo (halógenas eco, fluorescentes compactas y LED), los electrodomésticos de clase A o superior y la domótica. Los más comprometidos pueden apuntarse a las fuentes renovables (calderas de biomasa, paneles solares, aerogeneradores, geotermia) para reducir la factura energética y depender menos de los suministros convencionales. Pero recurrir a este arsenal tecnológico solo tiene sentido bajo la premisa de un buen diseño arquitectónico que reduzca de entrada nuestras necesidades de consumo energético

9

Anticipando los cambios: soluciones de quita y pon

Si somos conscientes de que nuestra vida cambia, lo más inteligente es preparar nuestra casa para que asuma estos cambios con facilidad y sin grandes dispendios. Por ejemplo, diseñando las instalaciones para dar respuesta a futuras redistribuciones, u optando por soluciones rápidas como los parquets flotantes, los platos de ducha extraplanos y los revestimientos de colocación en seco. Nada iguala las sensaciones que transmiten el olor y el tacto de una manta de lana virgen, una sábana de algodón orgánico, un sofá de cuero o un suelo de madera. Ningún material sintético es capaz de reproducir la calidad de la luz que se filtra a través de un cortinaje de lino. Los materiales naturales, especialmente aquellos de procedencia ecológica, aportan aromas y sensaciones que estimulan un estado de ánimo favorable. Además, a través de ellos podemos expresar un interiorismo más honesto y perdurable. Por no mencionar sus beneficiosos efectos para la salud. fuentes renovables, reciclaje, reutilización: una buena casa es una casa que gasta menos

Mesa Teak Slice Extendable, de Ethnicraft

Mesa Teak Slice Extendable, de Ethnicraft

10

El reconfortante abrazo de los materiales naturales.

Nada iguala las sensaciones que transmiten el olor y el tacto de una manta de lana virgen, una sábana de algodón orgánico, un sofá de cuero o un suelo de madera. Ningún material sintético es capaz de reproducir la calidad de la luz que se filtra a través de un cortinaje de lino. Los materiales naturales, especialmente aquellos de procedencia ecológica, aportan aromas y sensaciones que estimulan un estado de ánimo favorable. Además, a través de ellos podemos expresar un interiorismo más honesto y perdurable. Por no mencionar sus beneficiosos efectos para la salud.