7 casas con piel de metal

David Quesada

[01] Aire industrial
01

Aire industrial

Este proyecto en Mijares de Eduardo Fernández-Abascal y Floren Muruzábal exhibe una geometría elemental realzada por la simplicidad de sus materiales, entre los que destaca el revestimiento con chapa de aluminio magnal.

Foto: Juan Rodriguez

[02] Una malla traslúcida
02

Una malla traslúcida

El estudio RCR Arquitectes cubrió esta casa erigida en Olot (Girona) con una rejilla expandida tipo deployé que puede elevarse en su parte frontal para generar un porche. Lejos de parecer hermética, esta solución logra una relación íntima entre el interior y el entorno.

Foto: Eugeni Pons

[03] Tradición revisitada en cobre
03

Tradición revisitada en cobre

La Casa VDV en Destelbergen, Bélgica, de Graux & Baeyens architecten, obtuvo una mención especial y el reconocimiento del público en los Premios Europeos del Cobre en Arquitectura 2015.

Foto: Pere Peris

[04] Una piel permeable a la luz natural
04

Una piel permeable a la luz natural

Las celosías plegables de acero de esta casa proyectada por Studioninedots en la campiña holandesa están perforadas con una trama geométrica para crear en el interior efectos de luz.

Foto: Eugeni Pons

[05] Juego de luces y sombras
05

Juego de luces y sombras

La puerta de acero cortén troquelada crea originales dibujos de luz y sombra en el baño de esta casa diseñada por Zest Architecture en Girona.

Foto: Eugeni Pons

[06] La esencia de una casa
06

La esencia de una casa

La Casa U, en Chiba (Japón), del estudio KIAS, exhibe formas prototípicas revestidas por fuera con hormigón, madera y acero galvanizado.

Foto: Toshiyuki Yano

[07] Caligrafía de metal
07

Caligrafía de metal

La voluntad de encuadrar las vistas del paisaje más interesantes movió al estudio NO.MAD a cubrir la cara sur de esta casa en Aranjuez (Madrid) con una doble piel de malla metálica expandida que tamiza y conduce la luz natural hacia el interior. Junto a la piscina, butaca y reposapiés Clip, de José Antonio Gandía para Gandía Blasco.

Foto: Eugeni Pons

Galería

Desde la invención de la forja del hierro y el acero en la prehistoria, el metal siempre ha estado presente en la arquitectura, sea como ornamento o como elemento estructural en cerramientos, cubiertas, vigas y columnas. La mejora de las técnicas de producción y la creación de aleaciones más ligeras, dúctiles y resistentes ha permitido que el metal adopte nuevos lenguajes compositivos que van más allá de sus propiedades técnicas. Con acabado brillante o áspero, en chapa o perforado, el metal posee unas cualidades expresivas muy apreciadas para recrear estéticas y conceptos muy diversos, desde la evocación industrial hasta un carácter más tectónico y apegado a un lugar determinado. Es, además, un material con capacidad de evolucionar y envejecer con nobleza, adoptando colores y texturas muy atractivas a través del tiempo.

En la actualidad son tres los revestimientos metálicos más utilizados en la arquitectura doméstica. El acero cortén tiene una composición química que lo protege frente a la corrosión atmosférica sin que pierda sus propiedades mecánicas. Su propia oxidación la protege de que la corrosión penetre en el interior de la pieza, por lo que no es necesario ningún tratamiento protector adicional como la pintura o el galvanizado.

La tradición milenaria del cobre ha encontrado en la arquitectura y el diseño actuales un nuevo aliado. Muy maleable, dúctil y duradero, ofrece infinitas posibilidades gracias a una amplia gama de colores –desde el rojo anaranjado hasta el verde almendra, pasando por el marrón chocolate– y sus aleaciones: el bronce y el latónAntibacteriano natural y 100% reciclable, la utilización del cobre se acerca también al concepto de "ecodiseño".

El aluminio es el más ligero de los metales. Esta cualidad, unida a su resistencia a la corrosión, es determinante para su utilización como material estructural en muchos sectores industriales, incluido el de la construcción. Su resistencia se puede ajustar para adaptarse a cualquier uso y aplicación mediante la aleación adecuada con cobre, silicio y magnesio. Aunque para producirlo se consume mucha energía, luego puede reciclarse y reutilizarse tantas veces como se quiera sin que pierda sus propiedades.