Brindemos por esta casa

Casa Vermelha, rehabilitación de una vieja bodega a las afueras de Lisboa por Extrastudio

Fotos: Fernando Guerra | FG+SG

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Protegido de las embestidas del océano Atlántico por las colinas que componen el Parque Natural de Arrábida, Azeitão disfruta de un microclima mediterráneo que ha atraído a vivir hasta aquí a muchos lisboetas que huyen del mundanal ruido de la capital. Solo hay que cruzar el largo puente 25 de Abril para estar en otro mundo y desconectar. Un mundo donde por cierto se producen algunos de los mejores vinos de Portugal. Brindemos por ello.

Eso hicieron los propietarios de esta vivienda rehabilitada por Extrastudio. Situada detrás de la carretera que cruza el pueblo, fue en origen la bodega de los abuelos de uno de los clientes. Accesible a través de un estrecho callejón, contaba con un huerto sombreado por naranjos que es hoy el jardín, un oasis de vegetación en mitad del congestionado vecindario.

Conservar esa huerta determinó todo el proyecto. A fin de “no tocar” los árboles y en lo menos posible la vieja instalación, hubo que asumir que los lados de la fachada que miran a los vecinos no tendrían ventanas. En realidad, solo se provocaron dos “incisiones” en el edificio. En el frontal que mira al jardín se practicó un corte por abajo, de 14 metros de largo, que crea un ventanal corrido de un extremo a otro. Y se insertó un patio en una de las esquinas para llevar luz en las áreas más oscuras de la casa.

Debajo, en una planta abierta, se disponen la parte pública de la casa: el salón, el comedor, la cocina. Arriba, recogidas del exterior por imperativo arbóreo, quedan las habitaciones, “generando una secuencia de vacíos colocados estratégicamente, que crean espacios de doble y triple altura en la planta baja”, explican desde el estudio. Y como resultado, la memoria de las generaciones pasadas siguen presentes en las formas arquetípicas.

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