La casa reflectante de Tatiana Bilbao

Los Terrenos, a las afueras de Monterrey (México), se camufla entre la arboleda con su fachada de espejos

Fotos: Rory Gardiner

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Casa de vacaciones Los Terrenos, por Tatiana Bilbao.

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Casa de vacaciones Los Terrenos, por Tatiana Bilbao.

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Casa de vacaciones Los Terrenos, por Tatiana Bilbao.

La arquitecta mexicana Tatiana Bilbao ha utilizado vidrio espejado, además de tierra apisonada y ladrillos de arcilla, para crear una casa de vacaciones que se esconde en un paraje arbolado a las afueras de la ciudad de Monterrey (México) y a muy poca distancia de otra vivienda suya, Casa Ventura. Mezcla de arquitectura vernacular y futurista a un mismo tiempo, el proyecto se compone de dos bloques situados junto a una piscina curvilinea a la que se accede por un suelo de terracota delimitado por muros de piedra. Un tercer volumen se construirá más adelante sobrevolando la copa de los árboles.

El más grande de los dos volúmenes es de planta rectangular y alberga el salón, el comedor y una cocina escasamente amueblada para facilitar la estancia a quien solo pase unos días de vacaciones. Lo corona un techo asimétrico puntiagudo, mientras que las fachadas están revestidas de vidrio espejado para que el edificio se camufle entre la vegetación. Al abrirse las puertas espejo, se establece la conexión perfecta entre el área social y la terraza a la sombra. En el interior una pantalla en celosía construida con bloques de arcilla sirve para ocultar miradas.

"El módulo se diseñó para adaptarse a diferentes conexiones espaciales y posibilidades estructurales. Funciona como un pavimento sólido y permeable, una pantalla solar, una pared estructural y como una pared semiabierta que permite la ventilación y la luz solar para bañar los espacios interiores", explica Tatiana Bilbao.

El segundo volumen, que tiene forma de L en planta, comprende dos dormitorios orientados en diferentes direcciones. En lugar de mantener el nivel del terreno natural en el interior, se insertaron plataformas de madera y escaleras para crear una topografía artificial escalonada que además sirve como escondite de espacios de almacenamiento. Las paredes están hechas de tierra apisonada, que rellenan los mismos ladrillos de arcilla utilizados en el resto del proyecto. En un lado de cada habitación, una división de vidrio retráctil permite que el espacio interior se abra para fugarse en busca de la naturaleza.

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