Camuflada junto a la playa

Brutalismo y sensualidad se funden en un delicado equilibrio en esta vivienda situada en la playa surfera de Itamambuca (Brasil). Por Gui Mattos

Fotos: Nelson Kon

Casa Itamambuca

Casa Itamambuca

Casa Itamambuca

Casa Itamambuca

Casa Itamambuca

Casa Itamambuca

Casa Itamambuca

Casa Itamambuca

Casa Itamambuca

Casa Itamambuca

Casa Itamambuca

Casa Itamambuca

Casa Itamambuca

Casa Itamambuca

Casa Itamambuca

Casa Itamambuca

Casa Itamambuca

Casa Itamambuca

Casa Itamambuca

Casa Itamambuca

Casa Itamambuca

Casa Itamambuca

Galería

Entre los muchos y maravillosos destinos de la costa brasileña, destaca por su belleza la playa de Itamambuca, uno de cuyos márgenes cierra la sinuosa desembocadura del río homónimo. Es además un spot surfero famoso entre los habitantes de Sao Paulo, situada no muy lejos de aquí, y pese a todo ello, aún el lugar mantiene su carácter virginal. Para conservarlo así, sin mancillar, la pareja propietaria de esta casa pidió al arquitecto responsable de la obra, Gui Mattos, que hiciera lo imposible por integrarla en el paisaje arbóreo.

Dos plataformas de hormigón para suelo y techo definen el diseño de la vivienda, que entre medias se abre sin remisión a la exuberante naturaleza de Itamambuca. El planteamiento se nutre al cien por cien de los parámetros del modernismo brasileño, que funde brutalismo y sensualidad con un maravilloso equilibrio. La planta baja se eleva ligeramente sobre el suelo, de forma que su contorno funciona como un banco corrido en el que sentarse para contemplar el entorno y escuchar los múltiples sonidos de los animales.

La placa superior, un prisma invertido con las columnas en los bordes, se coloca simétricamente abriendo la casa hacia todas las direcciones. La apertura total al exterior garantiza una refrescante ventilación cruzada. En una acogedora atmósfera de recogimiento, el área privada se dispone en la parte superior de la losa de hormigón. Se trata de una simple y grácil estructura de madera prefabricada que se tapa en celosía para ver sin ser visto, adquiriendo por sí misma la condición de pieza de mobiliario, dada su armonía escultórica.

Residência Itamambuca, como así se llama el proyecto, recibió el premio Architizer A+Awards 2017 en la categoría de casas privadas de entre 1.000 y 3.000 pies cuadrados tanto por parte del jurado como de la votación popular. Otros premiados fueron el proyecto Domus Aurea, de Alberto Campo Baeza, y una reforma en la calle Alcalá de Madrid a cargo del estudio Ábaton junto a Wespi de Meuron-Romeo.

Loading...