Tres plantas en armonía

Casa en Barcelona, de Francisco Oliva y Susana G. Hoffmann

Fotos: Pere Peris

Sobre el aparador de roble, la lámpara Cesta, diseño de Miguel Milà que edita Santa & Cole. Taburete verde Cesar, de Rodolfo Dordoni para Minotti

Sobre el aparador de roble, la lámpara Cesta, diseño de Miguel Milà que edita Santa & Cole. Taburete verde Cesar, de Rodolfo Dordoni para Minotti

Los sofás y asientos son un diseño de Susana G. Hoffmann, al igual que la mesa, de hierro y madera. Junto al sofá, la lámpara de pie Parentesi, de Achille Castiglioni para Flos

Los sofás y asientos son un diseño de Susana G. Hoffmann, al igual que la mesa, de hierro y madera. Junto al sofá, la lámpara de pie Parentesi, de Achille Castiglioni para Flos

La piscina es un elemento de transición que pertenece tanto al jardín como al interior. Un paño de vidrio horizontal permite verla desde el salón. La alfombra es de Basarabian

La piscina es un elemento de transición que pertenece tanto al jardín como al interior. Un paño de vidrio horizontal permite verla desde el salón. La alfombra es de Basarabian

Las tres plantas de la casa se comunican visualmente a través de dobles espacios y transparencias verticales. La biblioteca se desarrolla con estantes colocados en el perímetro del espacio y en torno al hueco central

Las tres plantas de la casa se comunican visualmente a través de dobles espacios y transparencias verticales. La biblioteca se desarrolla con estantes colocados en el perímetro del espacio y en torno al hueco central

La mesa Ranura es un diseño de Susana G. Hoffmann, realizada con acero y madera. Sillas New Ronda, diseño de Lievore Altherr Molina para Andreu World

La mesa Ranura es un diseño de Susana G. Hoffmann, realizada con acero y madera. Sillas New Ronda, diseño de Lievore Altherr Molina para Andreu World

El mobiliario integral de la cocina ha sido diseñado por el arquitecto y la interiorista y realizado con madera de roble y acero. Los taburetes son un diseño de Susana G. Hoffmann

El mobiliario integral de la cocina ha sido diseñado por el arquitecto y la interiorista y realizado con madera de roble y acero. Los taburetes son un diseño de Susana G. Hoffmann

La grifería de la ducha es de Fontini. El mobiliario del dormitorio es una creación de la interiorista. Lámparas de lectura Libra M, diseño de e.m. para Metalarte

La grifería de la ducha es de Fontini. El mobiliario del dormitorio es una creación de la interiorista. Lámparas de lectura Libra M, diseño de e.m. para Metalarte

Galería

Es una casa sobria, elegante, con vistas al delta del río Llobregat, en Barcelona. Una casa proyectada por Francisco Oliva basada en la racionalidad de lo funcional, en el uso estratégico del espacio y de la luz, en el dibujo de perspectivas visuales entre las áreas interiores y hacia el exterior.

El acento del proyecto está colocado en la organización de las plantas y las secciones de la vivienda. En el nivel inferior se ha ubicado la zona común; en el intermedio, las habitaciones infantiles, y, en la planta superior, la suite principal. "Los volúmenes se conforman con las maclas de prismas de acero y piedra, generando unas tensiones que expresan el equilibrio entre lo masculino y lo femenino", explica el arquitecto.

Un equilibrio entre formas y atmósferas que tiene quizá su óptima manifestación en la ubicación de la piscina en la planta baja, diseñada como elemento tanto interior como del jardín, permitiendo su uso invernal en una zona chill-out. Destaca el carácter diáfano de cada planta que, al proyectar sus visuales hasta los límites de la vivienda, atrapa retazos del paisaje y los incorpora a su repertorio de planos de fondo.

La vivienda lo es de modo absoluto en términos funcionales, pero se presenta, también, como una colección viva de "cuadros" en que aparecen, sosegadamente integradas, imágenes de interiores y del jardín. En gran medida, este efecto está logrado gracias a que las tres plantas se comunican visualmente a través de dobles espacios, con transparencias verticales que los funden y a la vez los expanden.

El proyecto arquitectónico ha encontrado en el interiorismo de Susana Hoffmann, más que un complemento, una interpretación, un acabado estético y emocional, una elaboración cromática y volumétrica de los vínculos entre las estancias y el jardín. Los muebles, hechos a medida, son en general bajos, para agrandar el espacio o, mejor dicho, para no entorpecerlo o perturbarlo con interferencias demasiado llamativas y poco relajantes. La paleta cromática es reducida y eficaz: tonos grises y ocres, cojines de un verde azulado o verde oscuro, "como el de la hoja perenne", dice Susana. Porque su intención ha sido la de colorear los interiores con los tonos estacionales del jardín.