Textiles de otra dimensión

Los tejidos tridimensionales de Fransje Gimbrère se convierten en asientos, mesas o separadores de espacios

Sofía Soláns / Fotos: Ronald Smits

Colección Standing Textile, de Fransje Gimbrère.

La percepción que tenemos del uso de textiles está cambiando a pasos agigantados gracias a la gran cantidad de proyectos que proponen emplearlos de formas alternativas. Este es uno de los objetivos de la diseñadora multidisciplinar de los Países Bajos Fransje Gimbrère, que ha deslumbrado con su asombrosa colección de esculturas textiles, Standing textile, en la última edición de la Semana del Diseño Holandés.

Sus obras combinan hilos naturales de bambú, lino o algodón con otros sintéticos que provienen de botellas de plástico recicladas. Gracias a esta mezcla crea contradictorios esqueletos de aspecto frágil que esconden volúmenes sólidos y contundentes.

Dos de las piezas que sirven como asientos.

La diseñadora establece una reflexión sobre la relación entre el material y el aspecto e identidad del producto final. Así, según la resistencia o elasticidad que necesite cada pieza se combinaran un porcentaje diferente de fibras de algodón o lino, más flexibles o de plástico, más rígidas.

El proceso artesanal de fabricación tejido hilo a hilo necesitó un telar a medida. Una vez tejidos se fijó la posición de cada filamento con bio-resina. Las fibras fijadas dan lugar a infinita combinaciones de colores, formas y aplicaciones. Siluetas intermitentes, coloridas y flexibles, que juegan con el vacío dejando pasar la luz a través de ellas. A pesar de su delicada apariencia las esculturas tienen la suficiente rigidez para ser autoportantes y poder además sostener otros elementos.

Separador de espacios.

La diseñadora pretendía con esta obra reivindicar la labor de tejer, una técnica que con pocos medios y con relativa rapidez es capaz de producir objetos artesanales. Lo revolucionario del método empleado por Gimbrère radica en plantear los textiles no solo como tapicerías para embellecer o proteger el exterior de las piezas, sino que pasan a convertirse en elementos constructivos que constituyen la propia estructura de los objetos. Más allá de su interés decorativo, estas piezas se plantean como elementos funcionales que pueden servir para separar sutilmente áreas en espacios abiertos, o como piezas de mobiliario.

Las piezas dibujan sugerentes colores y formas.

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