Steven Holl da la nota en Londres

El arquitecto norteamericano saca adelante su polémico Centro Maggie para enfermos con cáncer

Sofía Soláns / Fotos: Iwan Baan

La fachada reproduce una escritura musical medieval.

Foto: Iwan Baan

Después de un sinfín de problemas administrativos, controversias varias y que se paralizaran las obras durante dos años por el descubrimiento de restos arqueológicos, el Centro Maggie para el apoyo de los enfermos con cáncer y sus familiares ha visto la luz en el noroeste de Londres.

El arquitecto estadounidense Steven Holl se asoció con el estudio JM Architects para ejecutar esta obra inmersa en una larga polémica. El aspecto contemporáneo del proyecto fue muy criticado al encontrarse junto a un edificio del siglo XVIII. Tanto es así que incluso se encargó un proyecto paralelo al estudio de Michael Hopkins, pero el de Holl prevaleció.

El edificio se inserta entre edificios históricos.

Lo cierto es que el diseño de la fachada del arquitecto norteamericano rinde homenaje al patrimonio medieval del edificio. Se basa en un método de escritura musical de la época llamado "notación neumática": la fachada se divide en franjas horizontales con algunos paneles de colores que representan un ritmo musical. Además de la relación histórica, esta decisión tiene un mensaje esperanzador: la palabra neume proviene del griego y significa "soplo de vida", exactamente los que los autores del proyecto querían inspirar en los visitantes del centro con su colorida y luminosa fachada.

El edificio de compone de tres capas: hormigón, bambú y vidrio.

El estudio define el edificio como "un recipiente, dentro de un recipiente, dentro de un recipiente". La fachada acristalada envuelve un interior de madera de bambú que a su vez cubre una estructura de hormigón.

La luz entra a través de la fachada de vidrio.

La capa exterior translúcida deja pasar la luz al interior del edificio y la proyecta hacia la noche iluminándose como una gran linterna en la plaza. A diferencia de la habitual distribución horizontal de los centros hospitalarios y sanitarios el centro Maggie, tiene un desarrollo vertical en tres alturas. Vestíbulo, cocina, comedor y zona de pausa en planta baja; una biblioteca, oficinas y espacio de asesoramiento en la primera planta y un jardín con espacios flexibles para clases de tai-chi o yoga en la azotea.

La azotea funciona como un espacio flexible.

Los centros Maggie se encargan de proporcionar ayuda práctica, social y emocional gratuita a los enfermos de cáncer, sus familias y amigos. Esta no es la primera vez que deciden crear edificios icónicos para sus proyectos, en el pasado ya han confiado en arquitectos de renombre para proyectar sus centros como Norman Foster, OMA o Snøhetta.

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