Olafur Eliasson se estrena como arquitecto

Su dilatada experiencia artística se refleja en esta primera obra total, sede de una empresa familiar en Dinamarca

Sofía Soláns / Fotos: Anders Sune Berg

Izq., vista del patrón compositivo de una de las fachadas. Dcha., zona de escaleras.

Como si fuera una enorme escultura, la primera obra arquitectónica de Olafur Eliasson emerge en los muelles industriales de Vejle, Dinamarca. El artista y diseñador es artífice de todo el proyecto, desde la arquitectura hasta el mobiliario, la iluminación y las obras de arte que se encuentran en su interior.

Imagen exterior del edificio.

La construcción, bautizada como Fjordenhus, será la sede de una empresa familiar, Kirk Kapital, que trabaja en sectores agrícolas, industriales y culturales. Además, el proyecto cuenta con una planta baja de acceso público desde la que observar el paisaje local de fiordos y muelles.

Perspectiva del interior de uno de los arcos de fachada.

El edificio se compone de cuatro grandes cilindros de ladrillo que se combinan para formar una planta orgánica. Cada uno de ellos está perforado por esbeltos arcos que sirven como acceso al bloque y como aperturas en las plantas más altas. El diseñador admite la influencia formal de los silos en los muelles industriales, pero la idea del círculo también hace referencia a un lugar compartido, a un espacio para reuniones.

Los espacios dibujan formas circulares y orgánicas.

La familiar Kirk quería conseguir que su edificio fuese el catalizador de la revitalización urbana de los muelles de Vejle. Por eso, el primer encargo para Olafur Eliasson Studio fue diseñar un plan maestro para esa zona. El equipo decidió colocar el edificio sobre el agua, un gesto habitual en la construcción danesa, pues el país cuenta con 700 km de costa. Esta determinación hizo posible la creación de una gran plaza pública, un espacio adoquinado, con vistas ininterrumpidas desde la calle principal de Vejle hasta el fiordo.

La experiencia artística de Eliasson se deja ver en cada uno del los rincones del edificio.

Las fachadas son uno de los elementos más característico del edificio, cada una tiene una combinación diferente de ladrillos que fueron diseñadas digitalmente como si fueran composiciones artísticas. El estudio trabajó estrechamente con empresas locales para crear el patrón geométrico y cromático. Las piezas verdes esmaltadas se encuentran dispersas cerca de la base del edificio, mientras que las vidriadas azules más altas lo conectan con el cielo. Los espacios internos también tienen combinaciones de ladrillos específicos según la función de cada sala.

Sala de reuniones.

La utilización de este material no es casual: es una forma de expresar que el edificio fue manufacturado, además es un elemento vivo cuya forma va esculpiéndose con el paso del tiempo y las condiciones atmosféricas.

El edificio se eleva sobre el agua.

La obra del artista Olafur Eliasson ha estado estrechamente ligada al espacio y su relación con la luz y el entorno. Esta es su primera experiencia arquitectónica, que ha llevado a cabo de la mano del arquitecto Sebastian Behmann. Ambos han cofundado Studio Other Spaces para poder asumir más proyectos de esta envergadura.

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