Noruega interviene sus paisajes

Una gran ola de hormigón envuelve un área de descanso desde la que observar la aurora boreal

Sofía Soláns / fotos: Steinar Skaar

Un sutil gesto para integrarse en el entorno.

Las espectaculares vistas que pueden disfrutarse en Noruega de la aurora boreal y el sol de medianoche son cada vez un reclamo turístico mayor. Las autoridades locales, conscientes del interés que despiertan sus paisajes, se están esforzando por cuidad y embellecer aun más las 18 rutas escénicas que los recorren.

El hormigón replica la materialidad del paisaje rocoso.

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El reto de los estudios encargados de los proyectos de acondicionamiento es intervenir en zonas constructivamente complicadas con la delicadeza suficiente para no restar protagonismo al paisaje. La última de estas obras se trata de un encargo sencillo realizado por el estudio Haugen/Zohar Arkitekter (HZA), un área de descanso en Ureddplassen, un lugar muy popular entre turistas y residentes por sus inmejorables vistas y punto estratégico para aquellos viajeros que se dirigen hacia en norte por la carretera de la costa.

Un graderío se acerca al mar y permite disfrutar de las vistas.

La nueva área logra dialogar con el entorno, además de disponer para el de un baño y una zona para sentarse. Una gran ola de hormigón armado cubre los servicios y se desliza sobre la explanada para sostener la fila de bancos monolíticos de mármol rosa local. La losa se desliza hasta al mar a través de un graderío desde el que admirar el paisaje mientras que los amplios escalones protegen a los usuarios del ruido de la carretera cercana.

Al anochecer el volumen se enciende como un faro.

La plataforma de hormigón crea un techo cubierto para entrar al servicio, las paredes se revisten con acristalamiento translúcido que al iluminarse permite ver el volumen como un faro encendido en mitad del gélido ambiente.

Como parte del proyecto se trasladó y restauró un monumento local.

Como parte del proyecto se trasladó a una mejor ubicación un monumento en memoria a los 42 miembros de la tripulación que perdieron la vida en el submarino Uredd durante la Segunda Guerra Mundial. Además, se le dio una nueva base hecha de mármol, la misma piedra de los bancos monolíticos que se encuentran dispersos a lo largo de la franja de la nueva terraza.

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