La radical extensión de la Tate Modern de Londres

Herzog & De Meuron firman la obra de esta pirámide contorsionada

Txema Ybarra

La nueva Sala de Conmutadores

La nueva Sala de Conmutadores

Foto: Iwan Baan

Que el estudio de Herzog & De Meuron es uno de los más solicitados en estos momentos se pone en evidencia en esta misma web. Si hace pocos días anunciábamos su nuevo museo para Vitra, hoy toca hablar de su ampliación del Tate Modern de Londres, la obra que les dio la fama hace 16 años. A la central eléctrica le han añadido un edificio justo detrás que se abre el 17 de junio al público y amplía la capacidad expositiva del centro de arte en un 60 por ciento para poder albergar todo tipo de obras de arte.

336.000 ladrillos recubren la fachada

336.000 ladrillos recubren la fachada

Foto: Iwan Baan

Se trata de una hermosa pirámide contorsionada construida en hormigón y recubierta por 336.000 ladrillos, resultando una arquitectura de arriesgadas líneas contemporáneas y, a su vez, con un evidente eco al pasado industrial del entorno. La torre, que recibe el nombre de Switch Tower (la Sala de Conmutadores), se eleva 99 metros y está conectada a través de un puente, situada en la cuarta planta, con la Boiler House, la Casa de las Calderas. La terraza situada en el techo ofrece unas vistas de 360 grados que alcanzan casi todo Londres. Unas ventanas de alargada horizontalidad en la fachada permiten la entrada de luz natural al edificio.

El edificio se eleva 10 plantas

El edificio se eleva 10 plantas

Foto: Iwan Baan

"Su silueta piramidal es por un lado muy racional y, por otro, muy irracional", reflexiona Jacques Herzog."Viene impuesta por la geometría de la parcela y también por el flujo del público recorriendo sus espacios expositivos". Antes se impuso una necesidad: la Tate Modern recibe al año 5 millones de visitantes, el doble de lo que estaba previsto en un inicio. Necesitaba con urgencia descongestionarse. No en vano, la remodelación ha costado más de 300 millones de euros. La Sala de Turbinas es ahora el corazón del museo, con la conocida Sala de Calderas, de seis pisos, a un lado, y la nueva Sala de Conmutadores, de 10 pisos, al otro.

Desde el último piso se obtiene una vista de 360 grados sobre Londres

Desde el último piso se obtiene una vista de 360 grados sobre Londres

Foto: Iwan Baan

Lo más innovador son los tanques industriales del sótano de esta nueva sala, el primer espacio en un museo dedicado al arte en vivo, es decir, a representaciones y performances, a las que se otorgan gran importancia en esta segunda vida de la Tate. Para su director, Chris Dercon, "la nueva Tate Modern será mucho más que un mero contenedor de arte, constituirá una plataforma para favorecer encuentros humanos. Cuando la gente acude a los museos, no quiere ver obras alejadas de sus propias vidas, desea contemplar arte que le acerque a su experiencia vital".

Los espacios expositivos aumentan en un 60 por ciento

Los espacios expositivos aumentan en un 60 por ciento

Foto: Iwan Baan

El museo expondrá obras de 300 artistas de más de 50 países, con un 70 por ciento de las mismas adquiridas en los últimos tres lustros. Así, la galería ofrecerá una perspectiva del arte moderno "más diversa e internacional que nunca", al explorar la conexión entre los artistas de ciudades de todo el mundo, de São Paulo a Tokio, con los tradicionales centros como Berlín, París, Londres y Nueva York.

Los primeros en ver la nueva Tate Modern serán 3.000 escolares de diferentes puntos del Reino Unido, que harán una visita privada previa a la gran inauguración. Por la sala de turbinas trotarán caballos con policías montados –una obra de la artista cubana Tania Bruguera–, 500 voces de coros londinenses interpretarán una obra alegórica sobre el museo y la sala de turbinas la ocupará el inquieto artista chino Ai Weiwei.

Loading...