La poética arquitectónica de aquella España

La Fundación Foto Colectania muestra el trabajo del fotógrafo Francisco Gómez, retratista excepcional de nuestro país en la segunda mitad del siglo XX

Dolores Mulledy

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Barrio de la Concepción, Madrid.

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Edificio Centro, Madrid.

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Fachada en el paseo de la Habana, Madrid.

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Madrid 1973.

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Francisco Gómez durante la realización de un reportaje en el Centro de Restauraciones Artísticas.

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Casa en Somosaguas, Madrid.

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Periferia de Madrid.

La obra de Francisco Gómez (Pamplona 1918 - Madrid, 1998) es un paseo por la España que fuimos. El fotógrafo captó como pocos el instante social de la transición del campo a la ciudad, retratando escenas de la arquitectura popular y nuevos barrios periféricos, con imágenes que se mueven entre el neorrealismo y la fotografía subjetiva.

La fundación Foto Colectania recoge hasta el 17 de abril una completa retrospectiva de la carrera del fotógrafo, con la exposición Archivo Paco Gómez. El instante poético y la imagen arquitectónica. La muestra, comisariada por Alberto Martín Expósito, despliega la biografía del fotógrafo a través de revistas, publicaciones y más de 150 imágenes cargadas de emoción e intención.

La arquitectura es la musa de Paco Gómez y un magnífico escenario hacia el que dirigir el objetivo. El fotógrafo dedicó la mayor parte de su carrera a la fotografía del entorno construido, revelando imágenes que reinterpretan la realidad y la muestran de una manera más significativa y poética. Colaboró extensamente con la revista Arquitectura, publicada por el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, a la que dedicó numerosos reportajes y portadas. Paco se deleitaba con la textura del material, los contrastes de luces y sombras, y el corte de geometrías, captando instantes de emoción en imágenes que son tan claras como abstractas. Sus fotografías del edificio Torres Blancas, de Javier Saez de Oíza o la Vivienda unifamiliar en Somosaguas, de Javier Carvajal, siguen siendo los retratos más bellos y expresivos de la obra de los arquitectos.

Otra de las obsesiones del fotógrafo fue el concepto del límite, interpretado como medianeras, muros y tapias, pero también como el vacío que dibuja los lindes de la ciudad, donde van tomando forma los barrios obreros. La figura humana acompaña sus fotografías en composiciones austeras, sensibles y cargadas de significado.

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