10 grandes injusticias sin solución de la historia de la arquitectura y del diseño

Edificios incomprendidos, otros que no se salvaron del derribo, creadoras cuya autoría no se reconoció en su momento... y cómo el tiempo lo ha puesto todo en su lugar.

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Piscina Stella Madrid

Piscina Stella, Madrid. "Se vende"

Una piscina y área de recreo veraniego en pleno Arturo Soria busca comprador. Así lleva casi 15 años la familia aún propietaria de la piscina Stella, una construcción con un perfil similar al de muchos clubs náuticos herederos del racionalismo arquitectónico, como el de San Sebastián, levantado en 1929. La piscina Stella, obra de Fermín Moscoso del Prado Torre, abrió sus puertas en 1947, aunque su origen enlaza con conceptos aún anteriores, propios de la II República, cuando la sociedad concebía las piscinas como espacios de disfrute e higiene. Su valor no es sólo arquitectónico, también social y cultural: lugar de recreo para la élite madrileña, fue la primera piscina donde las mujeres podían hacer topless en un solarium privado y donde se bañaba Ava Gadner durante su estancia en Madrid. Sus dueños siguen manteniendo el lugar a pesar de que ya no se utiliza, y el paso del tiempo se empieza a sentir.

La PAgoda de Miguel Fisac

La Pagoda de Miguel Fisac

De las aberraciones acometidas contra el patrimonio nacional, una de las más clamorosas se perpetró contra La Pagoda de Miguel Fisac. El edificio de los laboratorios Jorba, construido entre 1965 y 1967, no recibió el aprecio de sus colegas de profesión en la época. Aun así, la modernidad de esta obra de Fisac vino a romper la tendencia historicista de los años de la dictadura. Entre los motivos para su demolición, se mezclan luchas de poder, el pasotismo de las administraciones y la falta de aprecio de la arquitectura por parte de los gobernantes. Más allá de las razones, la pérdida de un edificio significativo, que suponía un ejercicio virtuoso de arquitectura y era referente de un momento histórico, debería hacer reflexionar sobre la cultura del patrimonio y la arquitectura en nuestro país. Porque la Pagoda se elevó a monumento cuando ya había desaparecido.

Le Corbusier Charlotte Perriand

Le Corbusier y Charlotte Perriand

Una chaise longue en metal tubular y cuero con una ergonomía estudiada para adaptarse al cuerpo, pero una autoría atribuida injustamente. La ahora bautizada como LC4, por las iniciales de Le Corbusier, es un diseño de 1927. Cuando Charlotte Perriand (1903-1999, París) diseña este mueble, acababa de incorporarse al estudio del arquitecto. El primer encuentro con él había sido tenso, este le había espetado a Charlotte: “Aquí no bordamos cojines”, menospreciando la capacidad de la diseñadora. A pesar de ello, Perriand se integró al equipo y empezó a trabajar en las piezas que decoran el interior de las villas Church y La Roche. Para crear esta chaise longue, Le Corbusier le presentó como inspiración el sillón médico "surrepos" del Dr. Pascaud (1925) y la mecedora en madera de Thonet. Con esas dos pinceladas, Charlotte hizo el resto, como explicaba Jacques Barsac, documentalista y especialista en la obra de Charlotte Perriand, en una emisión de France Culture en 2013. Aun así en 1929 “la chaise longue basculante” se registró a nombre de Madame Scholefielf, es decir, Perriand Charlotte, Monsieur Charles-Edouard Jeanneret, alias Le Corbusier, y André Pierre Jeanneret.

Auditorio Santa Cruz Calatrava Tenerife

Auditorio de Tenerife, de Santiago Calatrava

No hay duda de que Santiago Calatrava (Benimámet, 1951) ha conquistado el mundo con su fusión de arquitectura e ingeniería, desde lala estación del World Trade Center, en Nueva York, al Turning Torso de Malmö (Suecia) pasando por el auditorio de Santa Cruz de Tenerife. Sin embargo, la envergadura de sus proyectos se ha visto ensombrecida por el retraso constante en la construcción, o los presupuestos que se multiplican repetidas veces. A estas dificultades, que pueden ser comunes a otros arquitectos, se añaden otras más graves por los problemas de sus construcciones, como son las goteras o los puentes cuyo suelos resbalan. Como consecuencia, el arquitecto valenciano ha sido denunciado por ciudades como Venecia y Oviedo. Entre otros proyectos, el auditorio de Tenerife (2003), en la foto, ha sufrido goteras en sus vidrieras y ha tenido grietas en el ala principal, y el revestimiento del Palau de la Ciudad de las Artes de Valencia se caía. Uno siempre aprende de sus errores.

Teatro Romano de Sagunto

Teatro Romano de Sagunto

La protección del patrimonio arquitectónico nacional todavía no se ha asumido del todo por las instituciones. El caso de la reforma del Teatro Romano de Sagunto resulta de lo más llamativo, más que una rehabilitación se convirtió en una reconstrucción completa. Los trabajos que se llevaron a cabo entre 1990 y 1994 no dejan atisbo de lo que en el pasado fue, pues sus antiguas grandas y escenario quedaron sustituidos por otros nuevos. Solo en algunas partes se han dejado las ruinas a la vista para recordar el esplendor de la construcción romana. Semejante rehabilitación se declaró ilegal y el Tribunal Supremo solició que se demolieran tanto las gradas como el escenario, lo que no sucedió por la imposibilidad de ejecución y el coste. Así el teatro Romano de Sagunto sigue mostrando su nuevo rostro.

Torre Eiffel Paris

Torre Eiffel, París

Las campañas contra la torre empapelaban París, las viñetas satíricas ridiculizaban a Gustave Eiffel junto a la construcción, las críticas de los parisinos no cesaban y los artistas de la época la calificaban como mounstruo de hierro. Incluso el escritor Guy de Maupassant habló así del símbolo de la ciudad de la luz: "Es el único lugar en París donde puedo comer y no ver esa torre horrible", refiriéndose a una cafetería bajo la torre. Bautizada al principio como la tour de 300 mètres, se levantó para la Exposición Universal de 1889. A pesar del sorprendente ejercicio de ingeniería que supuso su construcción, fue denostada por muchos en su época. Hoy su silueta se identifica universalmente con París y cada año 6 millones de personas la visitan.

Robert Venturi Denise Scott Brown

Robert Venturi y Denise Scott Brown

Esta es la historia de un merecido premio Pritzker pero que no se hizo extensivo a todos sus valedores, es la historia de Robert Venturi y Denise Scott Brown. En los 60, un joven arquitecto estadounidense se atrevió a nadar contracorriente, obviando los preceptos del movimiento moderno. Así en 1962 construye una vivienda con techo a dos aguas que se convertiría en la primera casa posmoderna, la Casa Vanna Venturi (su madre). Por aquel entonces ya conocía a Denise que trabajaba como profesora en la Universidad de Pensilvania. Ambos empezaron a colaborar y compartir clases. Tras un periodo en la universidad de California, Scott Brown regresó a Filadelfia en 1967 para unirse al equipo de Robert Venturi donde se convirtió en directora de planificación; más adelante, formaron el estudio Venturi, Rauch y Scott Brown (1980) que pasaría a ser Venturi, Scott Brown y Asociados en 1989. Juntos dedicarían parte de su tiempo a la investigación sobre el aspecto simbólico de la arquitectura como dejaron escrito en Aprendiendo de Las Vegas. El simbolismo olvidado de la forma arquitectónica (1972). La aportación de ambos a la arquitectura contemporánea es indudable, sin embargo, el Pritzker de 1991 cayó solo en manos de Venturi. Denise no acudió a la gala. Todavía hoy muchos reclaman para ella el premio con carácter retroactivo.

Lilly Reich Le Corbusier

Lilly Reich y Mies van der Rohe

Similar al caso de la autoría de la chaise longue de Charlotte Perriand, el pabellón de Barcelona en la Exposición internacional celebrada en 1929 ha sido hasta hace poco atribuido únicamente al arquitecto Ludwig Mies van der Rohe. Pero su obra no fue algo que acometió en solitario sino que trabajó junto a su fiel colaboradora Lilly Reich. Ella fue la encargada de diseñar el interior y las piezas de mobiliario que habitan el pabellón, como el mundialmente conocido sillón Barcelona. El tiempo pone las cosas en su lugar y así ha sido para Reich, reconocida como autora de algunas piezas y proyectos que hasta el momento se habían acreditado únicamente al arquitecto. Ahora la Fundación Mies van der Rohe le ha dado incluso su nombre a una beca.

Woman Building Sophia Hayden Bennett

Edificio de la mujer, de Sophia Hayden Bennett

El proyecto ganador para el Edificio de la mujer de la Exposición Mundial Colombina de Chicago (1893) fue el de la arquitecta Sophia Hayden Bennett que se lo llevó por su estilo delicado, gusto artístico y la genialidad y elegancia del interior. Esos motivos, interpretados como “femeninos”, alimentaron la crítica de los detractores. Inaugurado en 1893, el edificio se consagraba al éxito de las mujeres en las artes y los oficio, y se anticipó a su tiempo al convertirse en un espacio donde se mostraba únicamente el trabajo de las mujeres y su aportación a la arquitectura. La construcción fueron un dolor de cabeza para Hayden Bennett por los múltiples cambios que sufrióel conjunto. A pesar de ello y de la poca consideración del comité de organización, liderado por arquitecto y urbanista Daniel Burnham, que lo consideró irrelevante, el edificio de las mujeres vio la luz a tiempo para la exposición. Lamentablemente, solo estuvo dos años en pie.

Edificio Melia Salinas en Lanzarote de Fernando Higueras

Hotel Melia Salinas, en Lanzarote, de Fernando Higueras

Un arquitecto excepcional que vivió el éxito en los 60, cayó olvido en los 70 y hoy se vuelve a reconocer. Y es que su maestría en la arquitectura de hormigón sigue cautivando. Representante del informalismo y del brutalismo, concebía los edificios desde su centro hacia el exterior, abiertos con un patio a la luz natural y dejando que la vegetación los conquistara por dentro. El hotel de Las Salinas, en Lanzarote (1973-1977), el edificio de viviendas militares de San Bernardo, en Madrid, o "la corona de espinas", dan buena cuenta de su característica arquitectura. Sin embargo, este último edificio, la sede del Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE), uno de los más emblemáticos por su particular forma, estuvo en obras más de 10 años, alimentando el malditismo debido a la tremenda inversión de dinero para su rehabilitación. En su época, su nombre se vio eclipsado por otras arquitectos de su generación como Rafael Moneo y quizá también ensombrecido pro su personalidad. Pero la fuerza geométrica y equilibrada estética de su obra han mantenido su merecido lugar en la historia de la arquitectura reciente en nuestro país. En Madrid, su Fundación mantiene vivo el recuerdo de este genio.

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