Buda inspira a Tadao Ando

El arquitecto japonés envuelve una estatua gigante del Iluminado con un templo cubierto de lavanda

Txema Ybarra

Cementerio Makomanai Takino

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Con una obra definida por el la austeridad y la meditación, Tadao Ando está considerado uno de los grandes ascetas de la arquitectura moderna. Así, de su encuentro con Buda solo podía surgir un proyecto de gran sensibilidad, el cual ha tenido lugar en el cementerio Makomanai Takino, a las afueras de la ciudad japonesa de Sapporo, donde ha diseñado un monumental templo cubierto de lavanda que rodea una estatua gigante del Iluminado.

Durante 15 años la escultura de Buda, de 13,5 metros de alto, estuvo sola, sin nada alrededor, y en el cementerio se percibieron de que estaba desescalada con respecto al resto de este recinto único, donde también se levantan réplicas de las estatuas Maoi de la Isla de Pascua –hasta 40– y del recinto megalítico de Stonehenge. La razón para llamar a Tadao Ando fue, por tanto, para crear una transición más armónica, que el Pritzker japonés ha resuelto dejando solo visible desde fuera de la colina la punta de su cabeza visible, rodeada por más de 150.000 plantas de lavanda que permiten variar el color del paisaje de verde en primavera a púrpura en verano, a blanco níveo en el duro invierno del lugar.

Los visitantes llegan ahora al Buda a través de un pasadizo de 40 metros de largo que desemboca en un espacio circular que rodea la estatua. "El objetivo del proyecto fue construir un vestíbulo de oración que pudiera mejorar el atractivo propio de la estatua", explica Ando, maestro de la arquitectura despojada de hormigón, que vuelve a ser seña de identidad en esta obra. "Creamos con este propósito una visión espacial intensa, comenzando con un largo tránsito a través del túnel para aumentar la expectación de ver la estatua, que es invisible desde el exterior. Al llegar al vestíbulo, los visitantes miran hacia arriba al Buda, cuya cabeza está rodeada por un halo de cielo". Palabras de un gran místico de la arquitectura.

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