La arquitectura como escultura de Aires Mateus

La pareja de hermanos ha diseñado un centro comunitario en Grândola que evoca una gran piedra esculpida

Txema Ybarra / Fotos: Nelson Garrido

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Centro comunitario de Grândola

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La arquitectura portuguesa contemporánea tiene la virtud de saber mirar a su pasado, meditar con profundidad sobre el mismo y reinterpretarlo en clave moderna con libertad y a su vez con el máximo respeto. Ningún estudio está llegando hoy tan lejos con estos planteamientos como el formado por los hermanos Manuel y Fernando Aires Mateus, lo cual vuelven a poner de manifiesto en el centro comunitario destinado a la tercera edad en Grândola, una localidad de Setúbal, vecina de Lisboa.

Esta feliz y fructífera pareja de hermanos ha planteado un volumen escultórico de hormigón que es un monolito de color blanco tallado. Se ha construido sobre una superficie de 670 metros cuadrados con accesos a través de huecos profundos, hechos con cortes más propios de la cantería que de la arquitectura. La simplicidad de la fachada contrasta con los intrincados planos de los techos, distintos lucernarios con forma de embudo. En el tránsito parece como si entráramos en una cueva, al ser ese techo réplica de un bóveda cubierto de estalactitas.

Más sobrios, desde el estudio se limitan a decir que "el programa determina el proyecto". En el centro queda un espacio amplio y polivalente, mientras que en los lados quedan salas de reuniones de pequeñas dimensiones, de mayor recogimiento. "Una completa claridad horizontal esboza el espacio en su conjunto, que como atmósfera se opone al peso de los huecos verticales", concluyen sobre esta radical propuesta que parece concebida por sustracción en vez de por adición, evocadora de la arquitectura "de interior" propia del Mediterráneo. Por otro lado, la simplicidad formal del centro seguro que pone las cosas muy fáciles a sus usuarios, personas de la tercera de edad que quieren todo menos que les compliquen la vida. Se explica también así que el edificio sea de una sola planta.

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